Facebook Twitter
magnify
formats

Sanando a la pandilla que vive adentro

Sanando a la pandilla que vive adentro

Este libro tiene como objetivo identifcar y esclarecer la existencia de la Pandilla Interna – aquellos personajes que dirigen nuestra vida, tales como el Cobardo, el Adolescente, el que vive Crisis, la Niña Asustada, el Mentiroso (¡que incluso me miente a mí!). Veremos cómo se originan y desarrollan dentro de nosotros, cuál es la función que cumplen en nuestra vida, así como sus interacciones y algunas forme de sanar aquellos personajes de nuestra Pandilla Interna que nos impiden vivir plenamente porque están heridos.

El énfasis especial en este proceso de sanar es en la nueva terapia de reprocesamiento, EMDR – Eye Movement Dessensitization and Reprocessing (Desensiblilización y Reprocesamiento por medio de Movimientos Oculares). También aprenderemos a celebrar aquellos roles que nos edifican, nos llevan hacia arriba y adelante y son recursos positivos. En fin, tenemos como propuesta desarrollar la “política de la buena convivencia” solo que esta vez, es con los personajes que viven adentro de nosotros, nuestra Pandilla Interna.

Sanando la pandilla que vive adentro

Autor: Esly Carvalho

88 páginas

EMDR

$145 MX

$12 USD

 
formats

El Poder Sanador de la Cruz a través de la Iglesia

Por Andrew Comiskey

 

Cada uno de nosotros se convierte en ser humano como producto de la unidad entre un hombre y una mujer.

Después de esto nos definimos basados en lo que parece ir en contra de nosotros, lo que no somos, como no somos como el otro, como no seremos como ‘ellos’.

Tito 3:3 ‘…nosotros éramos necios y desobedientes…éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia.’

Para mí la Iglesia era el enemigo, que se oponía a mí. Yo justificaba mi odio que estaba basado en la hipocresía que percibía.

Sin embargo una cosa quedaba de la religión de mi niñez: el poder de la cruz. Acostumbraba a llevar una cruz en el pecho y aunque insensato y odioso, creía en su autoridad. Un día estábamos en el lago y un amigo se estaba ahogando, mientras el luchaba por sujetarse a mí para ayudarlo a salir del agua el halo la cruz que llevaba puesta. Me reí y pensé: ¡una cruz en intercambio por la vida de un amigo!

Largo tiempo después llego un momento en que tuve que darle cara al hecho de que como mi amigo yo estaba muriendo y necesitaba ser salvado, yo también estaba debajo de las profundas aguas del odio y de la necedad. Ahora yo tenía oídos para oír; el pobre escucha, el pobre hombre que yo era podía escuchar la voz del cielo que nunca se detuvo de hablarme a mí.

Tito 3:4-5 ‘Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia.’

Mis ojos comenzaron a abrirse al real poder de la cruz: el poder de la misericordia. Yo comencé a entender lo que Dios había soportado por mí –el sufrimiento del Hijo y del Padre como el peso del pecado- mi pecado y todo el pecado del mundo que separaban a Dios de Dios. Llore al considerar la agonía que el Padre y el Hijo tuvieron que pasar para asegurar mi libertad.

Mi división, lo que estaba opuesto a mí, había sido quebrantado por la separación de Dios de Dios. ¡Eso era el abandono de Jesús por parte del Padre! Entonces reunidos en el poder de la resurrección, el Hijo y el Padre me invitaron a entrar en una relación con ellos. Misericordia: yo había encontrado a mi hermano Jesus, y a mi padre Dios.

La “herida paterna” de Jesús sano mi herida. Todo lo que tomo fue una simple aceptación de mi necesidad de misericordia. Sin embargo yo no sabía en lo que me estaba metiendo.

Yo pronto descubrí que la cruz me ofrecía mucho más que sanidad ‘espiritual’; la cruz cambiaba todo, como yo existía en relación a todo el mundo.

La cruz y su misericordia significaban que yo ahora era definido por la unidad del Padre y del Hijo, y de Su Iglesia. Esto significaba unirme a otros en relaciones que dan vida y en formas creativas.

Pablo lo dice de la mejor manera a los efesios que luchaban con una inmensa diferencia entre judíos y griegos en la Iglesia. ‘Por que Cristo mismo es nuestra paz, que a echo de los dos uno, y ha destruido la barrera, la pared de división de hostilidad…Su propósito era el crear una nueva humanidad de los dos, haciendo así la paz y de esta forma un solo cuerpo para reconciliar a ambos a Dios a través de la cruz…porque a través de Él ambos han accesado al Padre por un mismo Espíritu.’

Yo me reconcilie con otros a través de la cruz en la iglesia. Yo descubrí esto rápidamente al huir de una fiesta gay en la que estaba: ‘Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.’ 1P 2:10

Yo descubrí la misericordiosa cruz en la iglesia. El comenzó a arrancar paredes que dividían mi ser. En verdad yo estaba opuesto a mí, yo estaba en desacuerdo con la masculinidad. El amor de Cristo a través del apoyo de los hombres me ayudo a arrancar las paredes que me separaban de mi propia masculinidad. Esto me llevo a ver una profunda división en mí ser, el odio a mi padre. El descubrir la unidad con otros hombres me preparo para sanar mi relación con mi padre. Esto comenzó un largo proceso de unirme a él. Mi padre recientemente falleció, y yo con tristeza recuerdo su buena memoria a diario.

Luego yo comencé a experimentar los deseos normales hacia la mujer, combinado con un llamado a amar como Jesús la ama a ella. No solamente convirtiéndome en ‘normal’; sino transformándome como Cristo, en como Él ama a los demás.

Mas compromiso en el cuerpo de Cristo: mis pastores me invitaron: ¿extenderías tú la cruz misericordiosa a otros quebrantados para que puedan encontrar su lugar en el Cuerpo de Cristo? Un lugar para cualquiera que sabía que él o ella eran pobres y necesitaba misericordia. Un grupo se convirtió en dos y tres grupos se convirtieron en una capacitación para que otros grupos pudieran ser llevados a cabo. Ahora gente se une en cada continente para descubrir la cruz y el poder misericordioso que los une en el amor real.

En una ocasión en una Capacitación de Aguas Vivas en Argentina Dios me recordó: Andy la cruz está quitando las paredes de división entre hombres y mujeres, protestantes y católicos, ricos y pobres, europeos y africanos/gente nativa, el educado y el aliterado, esos que lidian con pecados sexuales más exóticos y el pecado heterosexual normal, el abusado y esos que han abusado.

Todos están encontrando sanidad a través de la misma cruz –Dios sacando la paredes divisorias de la hostilidad que nos hace tontos y odiosos; Él se está convirtiendo en nuestra paz en este cuerpo y reconciliando a todos de una manera creativa y de una manera que da vida.

Ese es el poder de la misericordia –estas son buenas noticias de lo que Jesús gano para nosotros en la cruz! Él y el Padre ahora nos invitan a nosotros a su casa a tomar parte de la plenitud de esa misericordia de una manera profundamente personal pero a la vez relevante a todos.

¡Hay esperanza para todos! El desea que nosotros seamos libres en unión a Él y a Sus ricas intenciones para nuestra vida.

 
formats

Soy Ex-Gay y ahora ¿qué hago?

 

Soy Ex Gay

 

¿Qué hay en la mente de una persona que decide dejar atrás la homosexualidad? No pocas personas han decidido dar este paso para de pronto percatarse de que no saben a dónde ir hasta que vuelven a tropezar.

¿Cómo sobrevivir a uno mismo, a la Iglesia, al mundo y a cada una de las personas que quizá con buena intención pero con poca preparación dan consejos que no funcionan?

En este libro encontrarás estas respuestas. Los consejeros y pastores podrán tener un panorama de cómo ayudar mejor, y los padres o familiares hallarán esperanza.

Soy Ex-Gay y ahora ¿qué hago?
Autor: Eduardo Cadena
110 páginas
Exodus Latinoamérica
$110 MX
$10 USD

 
formats

El camino de la aflicción

Por Frank Worthen

Después que el Espíritu Santo trae convicción de pecado, debe seguir el arrepentimiento.  Antes de la gloriosa resurrección, Jesús tuvo que caminar el camino solitario de la Vía Dolorosa, el camino de aflicción.

La muerte de un sueño es algo triste.  Es duro para una persona que ha dejado una vida de pecado basada en el quebrantamiento relacional y sexual, hacer a un lado la fantasía de que algún día la persona correcta va a llegar  y a traer la satisfacción que ha buscado durante tanto tiempo.  Pero mientras permanezca este sueño, el cambio estará bloqueado.

¿Cuál es el verdadero significado de arrepentimiento?  Significa un cambio de mente, un cambio de dirección y, en el análisis conclusivo, aflicción que inicia la acción.  No es suficiente estar afligido por la pérdida de un estilo de vida confortable, ni es suficiente tener buenos pensamientos sobre Jesús mientras continúas caminando en la oscuridad.  Uno debe tener un profundo dolor por afligir al Espíritu Santo y una resolución de que esto no continuará sucediendo.  Como dijo Juan el Bautista:

“Hagan pues, frutos dignos de arrepentimiento, esto es, tengan una conducta digna de un corazón transformado y que aborrece el pecado”.  (Lucas 3:8 Biblia amplificada versión en inglés)

La acción que el arrepentimiento inicia puede ser dejar una relación, separarse de amistades de muchos años, dejar un trabajo y cambiarse a uno nuevo.

Nadie escapa a la cruz

Si vamos a estar en una estrecha relación con Jesús y vamos a ser guiados por el Espíritu Santo, no podemos escapar de la cruz.

“Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte.  Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con Él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder.”.  (Romanos 6:3-4 Traducción en Lenguaje Actual)

La nueva vida emerge del poder de la cruz.  En los tiempos que Jesús vivió, todos sabían lo que la expresión “toma tu cruz” significaba “estás en camino a tu muerte”.  Hay una finalidad sobre la muerte y debemos ver los viejos estilos de vida con la misma finalidad.  Cualquier remanente de nuestra antigua forma de vida impedirá que lo nuevo emerja.

La mayoría de cristianos conocen la historia de Acán en Josué, capítulo siete.  Dios había instruido a los Israelitas para destruir completamente todas las cosas del enemigo.  Acán, sin embargo tomó del botín algunas cosas que tenían gran valor terrenal  y las escondió.  El resultado fue que Dios juzgó a toda la tribu de los Israelitas, trayendo derrota en la batalla y pérdida de vidas humanas.

Si escondemos cosas del antiguo estilo de vida, incluso si sentimos que tienen un gran valor, cosecharemos los efectos de este comportamiento.  Nuestro nuevo estilo de vida es dañado y otros a nuestro alrededor son afectados.

Como un cirujano busca cada rastro de cáncer de tal forma que ningún problema nuevo surja del antiguo, así también debemos remover todos los remanentes de nuestro pasado: toda pornografía, ropa que conlleve una respuesta sexual y recuerdos que hagan que la mente recuerde viejos tiempos.  Estas cosas deben ser completamente erradicadas.

Romper con una forma de vida confortable por aquella que es desconocida requiere un paso de fe en Jesús, sabiendo que Jesús iluminará el camino a la nueva vida abundante.  Las Escrituras nos dan una interesante comparación entre la vida de David y Saúl.

Saúl fue enviado a una misión de Dios con instrucciones implícitas similares a las que Acán recibió: destruir todo y no dejar nada que perteneciera al enemigo.  Sin embargo él también conservó lo prohibido e intentó cubrir su mala acción.  Saúl nunca vino a una posición de total arrepentimiento.

David, durante un tiempo también se aferró a su pecado y no vino al arrepentimiento.  Estaba decidido a tener a Betsabé como compañera sexual sin importarle el hecho de que ella pertenecía a otro.  La determinación de David para pecar trajo muerte y destrucción a miles.

Saúl fue de un desastre a otro y murió separado de Dios.  Su orgullo destructivo y arrogancia y su falta de disposición para romper con su pasado lo condujo a un final triste.

Pero David se quebrantó, halló su limpieza y disfrutó el ser restaurado al compañerismo con Dios.   Vino delante del Señor diciendo,

“Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.  Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.  Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio”.  (Salmo 51:2-4)

 

Adaptado del libro “Ayudando a gente a salir de la homosexualidad” de Frank Worthen. Si desea adquirir este libro, por favor contacte la librería de Exodus Latinoamérica ventas@exoduslatinoamerica.org

 

 
formats

¿Depresión post-congreso?

Por Eduardo Cadena

 Hace muy poco finalizamos un evento de gran bendición. Mucha gente fue tocada por la mano de nuestro Dios; confesaron pecados y se liberaron de culpas con las que habían cargado por años. Lloramos, reímos, fuimos testigos de personas haciendo y confirmando compromisos con Dios, tomando decisiones para la eternidad, y haciéndose responsables por esas decisiones.

 La experiencia nos ha enseñado que después de tiempos como este, algunas personas experimentan algunos síntomas ligados a la depresión ligera. ¿Qué es lo que sucede? Me gustaría compartir contigo algo sobre lo que he llamado “Depresión post-congreso” y algunos consejos para sobrellevarla.

 Hay ciertos neurotransmisores que influyen en la forma en la que percibimos el ambiente y expresamos las emociones, y que también pueden influir en nuestro estado de ánimo y cómo procesamos las cosas después de un evento emocionalmente importante.

 Estos neurotransmisores ejercen cierta influencia en los patrones de conducta, pensamiento, el ciclo de sueño-vigilia, conducta, movimiento, estado de alerta, apreciación del dolor, actividad sexual, apetito y funciones cardiacas.

 Los congresos o seminarios de sanidad y restauración, son eventos emocionalmente importantes. Antes, durante, y después de los mismos, las personas son confrontadas con pecado, heridas y comportamientos inadecuados. Son animadas a tomar decisiones, a confesar, a pedir perdón, a reconciliarse con Dios. También los organizadores, conferencistas, equipo de apoyo y voluntarios son sometidos a una gran presión emocional, tensión, falta de sueño y cansancio físico.

 Todas las actividades y emociones involucradas implican ciertos cambios fisiológicos y neuroquímicos en el cuerpo, por lo que el cerebro presenta cierto desequilibrio químico al ser invadido por una serie de sustancias que estimulan las áreas que tienen que ver con los estados emocionales e inhiben las áreas que tienen que ver con la concentración y el pensamiento racional, por lo que, dependiendo de los recursos emocionales de la persona y de su temperamento, el resultado podría ser una ligera depresión, cansancio o desgano, dificultad para concentrarse en tareas cotidianas, las personas podrían sentirse eufóricas sin motivo, o profundamente tristes y con angustia, además de sentir que no lo pueden evitar conscientemente.

 ¿Por qué se dan todos estos cambios? Porque el cerebro está tratando de restablecer el equilibrio natural de sustancias resultantes de este periodo de tensión y emociones encontradas. Es sólo una forma en que el cuerpo nos está diciendo que algunos químicos se agotaron en el torrente sanguíneo, y tomará tiempo sintetizarlos de nuevo, pero mientras eso sucede, podemos tomar algunas medidas para ayudar.

 Es un periodo para cuidar el templo del Espíritu Santo, que es nuestro cuerpo, así que, después de este tipo de eventos, debemos enfocarnos en cambiar los pensamientos negativos, mejorar las relaciones interpersonales, seguir con nuestras actividades cotidianas, aprender y poner en práctica técnicas para relajarnos. Entre esas actividades ordinarias, no olvidemos seguir llevando, o iniciar, una relación de rendición de cuentas, la cual nos permitirá mantener el rumbo y saber que no estamos solos en nuestra lucha.

 Debemos tomar abundantes líquidos, de preferencia agua (y evitar bebidas estimulantes como café, refresco o te). Aún una ligera deshidratación puede causar efectos en el sistema metabólico y anticipar la aparición de fatiga, dificultad para concentrarse y hasta dolor de cabeza.

 Hay que seguir con una rutina de oración, y si aún no se tiene, empezar apartando un tiempo para hablar con Dios todos los días, ya que mientras se está orando se activa el lóbulo frontal, responsable del pensamiento creativo, por lo tanto la oración nos ayudará en la toma de decisiones y a la hora de encontrar la mejor solución a los problemas.

 Orar reduce la presión de la sangre, elimina la depresión y la ansiedad y reduce el pulso del corazón, proporciona bienestar psicológico, alivia dolores, y proporciona sensación de paz y tranquilidad. Se ha comprobado que orar al menos doce minutos al día retrasa enfermedades relacionadas con el envejecimiento, reduce el estrés y la ansiedad.

 La respiración abdominal tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de endorfinas, por lo que debemos aprender técnicas de respiración y relajación.

 Las personas físicamente activas tienen menores índices de ansiedad y depresión que las personas sedentarias. Por lo tanto, el ejercicio ligero, como caminar o trotar, puede brindarnos grandes beneficios al aumentar nuestra capacidad y nivel de respuesta, siendo más eficaces para responder y hacer frente a las sustancias químicas cerebrales asociadas con el estrés, la ansiedad y la depresión.

 La privación del sueño hace que el sistema inmunológico entre en acción, estresándolo y reduciendo las defensas, por lo que debemos buscar descansar y tener un buen tiempo para dormir.

 Es necesario reforzar los pensamientos hacia patrones de esperanza, ya que hay estudios que demuestran que los pensamientos de desesperanza después de un periodo de estrés generan hiperactividad, agresividad, impulsividad, fluctuaciones del humor, irritabilidad, ansiedad, insomnio, depresión, migraña, dependencia emocional y algunas alteraciones en el apetito, mientras que los pensamientos y actitudes positivas y de esperanza, ayudan a generar calma, paciencia, control de uno mismo, sociabilidad, adaptabilidad y humor estable.

 Es muy útil volver a escuchar, si es posible, las grabaciones de las conferencias, y compartir con nuestro mentor las cosas que aprendimos. También podemos escribir versículos bíblicos en algunas tarjetas que llevemos con nosotros a lo largo del día para memorizarlos; no hay como la Palabra de Dios para infundir a nuestra alma y espíritu pensamientos de sanidad y esperanza.

 Así que con estas medidas que están al alcance de todos, podremos lidiar de manera efectiva, si es el caso, con la ligera depresión post congreso, y será un tiempo para reafirmar lo que aprendimos, ser firmes en las decisiones y salir adelante, victoriosos en la batalla que Dios nos ha llamado a ganar.

 
formats

La Iglesia como comunidad sanadora

ACOMPAÑANDO A LAS  PERSONAS  EN  SU  JORNADA  DE  RECUPERACIÓN

¿Se ha puesto a pensar cuál podría ser la situación de una persona cuando llega a nuestras oficinas pastorales buscando ayuda?  Tal vez se dejó de su pareja, perdió el empleo a causa de sus conductas de riesgo, tal vez perdió a su familia inmediata,  se siente sola, está cansada de vivir su vida, o anhela verdaderamente conectarse con Dios a través de Jesucristo. Este proceso restaurador comienza cuando la persona herida reconoce que su vida se ha salido de control y necesita ayuda.

El Asesoramiento Espiritual es una destreza que puede desarrollarse con misericordia y verdad. Hoy quiero compartir diferentes acercamientos que nos han resultado útiles. Para comenzar les exhorto a considerar la idea que el trabajo de acompañamiento pastoral requiere de un equipo de más de cinco personas dispuestas o disponibles para acompañar a cada persona/ovejita en necesidad. ¿Novedoso no? 

¿Cómo podemos definir el conflicto? Las personas que han sufrido quebranto sexual, como consecuencia de esa exposición sexual, sufren a su vez, heridas en las relaciones interpersonales. El quebranto sexual incluye quebranto relacional. A lo largo de su vida otras personas le hirieron por acción o por negligencia. Ahora, nuestra persona significativa: adolescente, joven, o adulta; se encuentra con un nivel de ansiedad, y una profunda necesidad relacional. Necesidad de amor incondicional, aceptación, amparo, y aprecio. En cada toda conducta de riesgo, se refleja un manejo relacional incorrecto, tratando de saciar una necesidad legitima de amor, de maneras no legítimas: pero disponibles. Se siente: vacía, con una gran deuda de amor y aceptación incondicional en su corazón. Algunas personas sienten que están desbocadas, solas, desorientadas. Su nivel de desconfianza es grande pues alguien le hirió mediante una relación disfuncional.

¿Cuál sería la receta positiva? La terapia reparativa de una persona que sufre quebranto sexual no es una consejería,  es un modelo holístico relacional reparador. La interacción con múltiples relaciones nutrientes, entre ellas: el (la) mentora (or), la iglesia, una familia adoptiva, un grupo de apoyo y sobre todo: la presencia de nuestro Dios, por la obra reparadora de Jesucristo y el acompañamiento del Espíritu Santo; sustituirán el daño relacional vivido en el pasado, sanando su herida.

Una ecuación nutriente conlleva los siguientes elementos:

                1   un (a) mentor(a): (pastor, consejero, madre espiritual, líder de iglesia)

                3   tres intercesores

                5   un grupo pequeño de apoyo donde se reúnan semanalmente a enfrentar los temas de 

                   recuperación.

                9   tres (3) familias adoptivas (9 personas en total)

                50 una iglesia: una familia de fe

___________________

 Total: 68  personas involucradas en el cuidado holístico de una persona en recuperación

Tomaré como punto de referencia la historia de la reconstrucción del muro de Jerusalén en el libro de Nehemías, ya que cuando has pasado por: abuso sexual, has experimentado rechazo de las amistades de tu mismo sexo en escuela elemental e intermedia; te has sentido desprotegido(a) de tus padres, no te identificas con el padre o madre de tu mismo sexo, vives una urgencia de amor mientras experimentas ira contra Dios y tal vez, te encuentras atrapado en conductas sexuales de alto riesgo. Nuestras relaciones son confusas, se distorsionan, porque no tenemos nuestros límites claros. Podemos decir que nuestros muros, nuestros linderos están derrumbados.

Es como si nuestro interior estuviese derrumbado por una invasión del enemigo. Nuestras ilusiones y sueños fueron llevados cautivos. Ahora no encontramos el camino para regresar a casa, regresar al amor de Dios. Nuestros límites o murallas han sido derrumbadas y necesitan seguridad.

¿Qué podemos hacer como consejero(as) s o mentores(as) de Asesoramiento Espiritual (ASEP)?

Podemos  Orar: (Nehemías 1:8b- 9) necesitamos ponernos bajo la autoridad de Dios. Rogar para Dios que nos conceda amor, sabiduría, poder,  autoridad, paciencia y compasión para poder ser de ayuda. Tomar la mano de la persona, lavarnos en la Sangre de Cristo y ponernos la armadura. Orar por revelación del Espíritu Santo, mientras tomamos la mano de la persona. Declarar palabra de Dios con un mensaje de esperanza en voz alta.

Podemos Escucharles: Dialogar sobre las normas de confidencialidad, anonimato. Y prometernos a nosotros/as mismos/as cumplirlas. Recordando siempre que el anonimato se rompe si se pone en peligro su vida o la de terceros. Hacer un inventario de las heridas. Hacer una lista de los temas que desean hablar en las próximas veinte reuniones. ¡Oh, sí!, no existe la cura rápida, se necesita el genuino deseo de rendir cuentas hasta que todas las grietas que les amarran a su pasada manera de vivir son cerradas y vuelve la integridad a sus vidas. Esta dinámica le llamamos reforestación. Desyerbamos la yerba mala de los pensamientos y sentimientos tóxicos; y sembramos la verdad de Dios pertinente a cada una de las preguntas que hay en su corazón. No es una receta universal. Es una comida con los ingredientes de las Sagradas Escrituras hechos según su necesidad metabólica: cosida a la medida de cada herida.

Comprometernos una rendición de cuentas. Informarle que para favorecer su proceso de recuperación se requiere un rendimiento de cuentas semanal por tres meses como mínimo. ¿Estamos dispuestos a dedicarle tanto tiempo a una persona herida, antes de comenzar a ver resultados? Estimularles a asistir a una iglesia y congregarse. Ayudarles a buscar (aceptar) tres intercesores.

(Nehemías 2:20) Pasarle por el DETOX: hay que limpiar los escombros. La primera parte de la liberación conlleva la renuncia a lo conocido que hemos hecho contra Dios.  En esta primera sección de visita al mentor, la persona escribe todas sus memorias y renuncia a ellas. Se rompe el papel. Se ora por la persona ungiéndola con aceite. Se declara libertad en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

La reforestación (Nehemías caps. 3-4): La reconstrucción de los muros derrumbados conlleva llevar un diario reflexivo de sanidad interior. Este proceso de diario se realiza semanalmente. Este diario se trabaja de la mano de un mentor que le ayuda en el Asesoramiento Espiritual. Cada semana la persona escribe dos memorias de su pasado utilizando el modelo de ocho (8) preguntas.

Ayuda a reconocer los pensamientos incorrectos atados a sus heridas, los sentimientos dolorosos, y sustituirlos por la verdad de Dios mediante un texto bíblico. Ayuda a perdonar a quienes les hirieron en el pasado. Elegir un cambio de paradigma tomando como consejo la Biblia, celebrar lo rescatable y salir del secreto, leyéndole su historia al consejero.

Enfrentando el miedo: (Nehemías 4:6-8) Unas de las mejores maneras de enfrentar el miedo a la soledad es comenzando a integrarnos a la iglesia. Muchas personas asisten a la iglesia pero pocas se integran a un grupo de interés. El grupo pequeño se reúne semanalmente para estudiar un tema que ayuda a sanar sus heridas. Necesitamos rendir cuentas a alguien. Que alguien sepa nuestra lucha y esté dispuesto a preguntar temas de importancia tales como: ¿Cómo estás superando el separarte de tus viejas amistades? ¿Dónde piensas pasar las navidades? ¿Cuánto dinero tienes? Todos los que han llegado al final del camino de la recuperación, han vencido la lujuria, superaron la desconfianza del carácter de Dios, abandonaron sus patrones de rebelión al Espíritu Santo; recuerdan al menos dos o tres personas significativas (mentores) que estuvieron ahí para cuando les necesitaron.

Acompañamiento espiritual. Durante su jornada de recuperación, la persona necesita al menos tres intercesores que le cubra. Las personas que le acompañan en oración, no brindan asesoramiento, solamente orar y le cubren en oración.

La importancia del hogar sustituto o Familia Adoptiva.  Si el problema por lo regular comenzó dentro del hogar, el hogar es el último lugar que se sanará durante su recuperación. ¿A dónde ir los primeros tres años de recuperación? Necesita otra familia que le reciba los días de fiesta, cumpleaños, enfermedad. Una familia con la cual se siente al lado en la iglesia. Nuevas amistades que le acompañan pues ha dejado atrás su viejo círculo de amistades. 

Una iglesia, un buen árbol. Jesús dijo yo soy la vid y toda ramita debe estar conectada al árbol si desea dar fruto. La iglesia nos nutre, nos ancla al terreno. El cuerpo de Cristo nos protege, nos ayuda a dar buenos frutos. En la iglesia crecemos, maduramos volvemos a re-aprender relaciones interpersonales. La iglesia es nuestra comunidad sanadora.

¡¡El Cambio es posible en Jesucristo!!  La pregunta es: ¿estamos dispuestos como iglesia a pagar el precio por rescatar nuestro botín de las manos del mundo de las tinieblas?  ¿Estamos dispuestos a hacer un trabajo en equipo efectivo? ¿Queremos derramar nuestra vida para que por nuestra riqueza, otros sean enriquecidos? ¡Así sea! 

 

TEMA 1   EXPECTATIVAS REALISTAS

TEMA 2  LLAVES PARA LA SALUD EMOCIONAL: NUESTRO MODELO DE TERAPIA REPARATIVA

TEMA 3  PORNOGRAFIA Y CONDUCTAS SEXUALES DE ALTO  RIESGO

 

¿Qué son conductas Sexuales de Alto Riesgo? (CSAR)

Es la conducta donde descubres que tu vida se ha salido de control y no puedes parar. La persona sabe que necesita ayuda. Esta conducta se vuelve adictiva y aumenta el deseo o el nivel de tolerancia. Cada día quiere más y más. Algunas de estas conductas te separan de tus amistades y familiares, te llevan a mentir, te aíslas para practicarlas, te sientes hipócrita delante de la presencia de Dios. También pueden causar riesgo de enfermedades de transmisión sexual, te incapacitan para tener una relación de pareja pues no puedes entregarte completamente en espíritu, alma y cuerpo, viviendo una vida llena de secretos.

¿Cuáles son dichas conductas, como puedo identificarlas? Algunos ejemplos son:

[ ] Auto erotismo con voyerismo=Ligar [ ] Exposición deshonesta – exhibicionismo  [ ] Erotismo con Swingers (intercambio de parejas) [ ]  Erotismo con animales  [] Erotismo con espíritus/demonios  [ ] Erotismo con violencia física ò  dolor [ ] 8. Erotismo asqueroso derramando fluidos de desechos corporales sobre alguien [] Erotismo con violencia sexual [] Erotismo con prostitución  [ ] Erotismo con miedo [ ] Erotismo con un rito espiritual [ ] Erotismo telefónico/pone sex o cibernético  [ ] Erotismo con pornografía [] Erotismo con el uso de objetos [ ] Erotismo con Trisome/ tríos  [ ] Erotismo con drogas [ ] Erotismo con alcohol [ ] Erotismo por chantaje

¿Por qué las Conductas Sexuales de Alto Riesgo es pecado?

Distorsiona tu auto imagen y auto estima. Ya no se ve el brillo de la imagen de Dios en ti. Te desvía del plan de Dios para tu vida. Te aísla de tu comunidad, amistades y la gente que verdaderamente te ama. Cada día te sientes que actúas más y más egoístamente (I Corintios 13: 4-7). Vives lleno (a) de vergüenza, culpa, y castigo. Tus defensas son tan altas que nadie te puede alcanzar emocionalmente. Tu percepción de Dios cambia a tal grado que huyes de Él en vez de correr hacia Él (Sy Rogers). Tu conducta te forma un material emocional aislante alrededor de tus pensamientos, emociones y tu persona que impide los ríos de agua viva en tu corazón. Te sientes deshidratado (a), solo (a), vacío(a), y sin esperanza. ¡Jesucristo vino a sacarnos del predador y darnos vida y vida en abundancia! (Juan 10:10)

¿Qué hacer para romper patrones de CSAR? Clave para el día de hoy:

Prepara un tarjetero con estos textos y decisiones y léelos todos los días hasta que la verdad de Dios libere tu vida de las mentiras que tu comportamiento sembró en ti.

RENUNCIO A: >>> PORQUE  >>> ELIJO EN EL NOMBRE DE JESÚS >> >  

SECRETO: Me mantiene en oscuridad, me llena de vergüenza, me ata a la mentira, me aísla. ELIJO Salir a la luz, vivir en la luz y en la verdad. 2 Corintios 4:2

RENUNCIO A LA LASCIVIA: Actos pecaminosos contra mi cuerpo y el de otros. ELIJO: Vivir en pureza.  Salmo 51:7

RENUNCIO ALA HOMOSEXUALIDAD Y AL LESBIANISMO: Es una falsa identidad que me separa del modelo de Dios para mí. ELIJO Vivir el modelo de Dios.   Génesis 1, 2,  Romanos 6:4

RENUNCIO  AL ACUERDO CON PECADO ELIJO  Hacer pacto con Dios. Jeremías 50:5

RENUNCIO A LA IRA: Se almacena en mi pecho como una bola de fuego que me fue lanzada y me hace actuar sin reflexión. ELIJO Llenarme de la paz de Dios y ser agradecida. Colosenses 3:14-15

RENUNCIO AL CONTROL: ELIJO Darle a Jesucristo el señorío de mi vida. Vivir en obediencia.     Efesios 1:20-23

RENUNCIO A LA REBELION: Lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Renuncio a ser una persona difícil de guiar. Renuncio a contaminarme incluyendo a mi vida patrones que me llevan a una recaída.  ELIJO Vivir en obediencia a Jesucristo. 1 Pedro 1:14-16.  Éxodo 23:20-23

RENUNCIO A LA MASTURBACION Y PORNOGRAFIA: ELIJO Honrar a Dios con mi cuerpo. Manejar mi ansiedad mejor. 1 Tesalonicenses 4:3/ Filipenses 4:8/ 2 Pedro 5:7Salmo 18:23-24;  /

RENUNCIO A LA SOLEDAD Y AL AISLAMIENTO. ELIJO: Deleitarme en su presencia. Salmo 107:4-9, Salmo 16:11

RENUNCIO A LA IMPACIENCIA Y EL EGOISMO: ELIJO Posponer gratificación.    

¿Cómo apagar  el botón (detonador) de la ansiedad sexual?

 Dando en el clavo

Bendícelo

Bendíceme

Renuncio a codiciarle y a envidiarle

Me lleno del amor de Dios

 

TEMA 4  SALUD SEXUAL

TEMA 5  EL CAMBIO ES POSIBLE

MIEDO A ENAMORARME

1.            ¿Qué paso?      

 Durante mi niñez y en el transcurso que mis hermanos crecían y se iban enamorado, mi mama nunca estaba de acuerdo con la elección que ellos hacían.

Mami rechazaba sus parejas y siempre le criticaban discutían con ellos por que ellos merecían algo mejor, en ocasiones llevaron pelas por este tipo de acción a si que no se sabia que era mejor si mentir o decir la verdad  pues como quiera peleaban y te daban nunca fueron

Aprobadas por ella aunque siempre terminaba aceptándoles pues después de todo era la decisión de ellos. Lamento decir que mi mama es una persona que le gusta manipular de acuerdo a la situación y hacerse la victima. Ellos (papi y mami) no han sabido sentarse con nosotros y hablar. Recuerdo diferentes ocasiones que papi  le daba pelas a mis hermanos y hasta los corría.

 

2.            ¿Qué pensé?

1. Que me ha afectado al nivel relacional con el sexo opuesto.

2. Debo sentirme en la libertad de llevar amistades y sentirme aceptado.

3. Que el nivel de ansiedad bajaría un poco más si me sintiera con esa libertad.

4. Que la visión de mi persona esta torcida en ellos.

5. Que el nivel de ansiedad aumenta cuando trato de llenar sus expectativas y no lo logro con tal de que

    tengan una buena opinión de mí.

6. Yo no me conozco lo suficiente (que es lo que pasa que no me veo a mismo).

       

3.            ¿Que Sentí? 

·              Nostalgia, porque quiero ampliar mi circulo de amistades

·              Siento temor por parte de la mujer a ser herido.

·              Siento temor por parte del hombre a aferrarme.

·              Siento miedo a ser herido y despreciado.

·              Me siento como si estuviera castigado en un cuartito porque no puedo ser yo

                           Nota: entre los 4-6 años te negaron algo

·              Voto falso que alguien me verbalizó y yo lo creí y me afecto.

4.            ¿A que renuncio? (Ato y echo fuera)

·              Nostalgia

·              Temor

·              Desprecio

·              Castigo

     Me lavo en la sangre de Jesús.

     Apoca: 12:11  Y ellos han vencido por medio de la sangre del Cordero.

 

5. ¿Qué  Elijo?  (Declarar las promesas de Dios para mi vida)

·              conectarme emocionalmente con mi verdadero yo

·              ser agradecido

·              salir con amistades de tres en tres.

·              Yo elijo ser feliz  (Juan 10:10)

·              Yo elijo sacar a Mari

 
formats

Cómo superar el sufrimiento

Psic. Olivia Corral de Valdespino

 

Todos los seres humanos pasamos por diferentes tipos de crisis. Entendemos por crisis las circunstancias adversas internas o externas que amenazan o rompen con nuestra estabilidad y seguridad. Las crisis pueden ser físicas, económicas, morales, emocionales, sociales o espirituales. Las crisis producen dolor y sufrimiento.

 

Las crisis son dolorosas porque en ellas normalmente vivimos pérdidas, de confianza, credibilidad, paz, en algunas ocasiones de salud, o de cosas materiales, afectos, o personas a las que amamos. Algunas pérdidas son temporales, otras no lograron ser realmente conscientes o significativas, y otras son irremediables e insustituibles.

 

Por lo general, ninguna crisis es agradable, pero no siempre son negativas. Una vez que nos recuperemos de ellas, y si sabemos enfrentarlas, resolverlas y aprovecharlas, nos daremos cuenta que siempre dejan un alto nivel de aprendizaje. Nos pueden ayudar a conocer quiénes somos, cómo actuamos, qué tanto hemos madurado emocional y espiritualmente, cuáles son nuestras prioridades, qué valores o convicciones nos rigen, e incluso si carecemos de ellos.

 

Las crisis de sufrimiento, nos muestran nuestros grados de avance, estancamiento o retroceso en las diferentes áreas de nuestra vida, nos ayudan a saber dónde estamos, y a dónde queremos llegar.

 

El sufrimiento es el resultado de las pérdidas que experimentamos en las crisis, y estas nos ayudan a entender hasta qué punto lo que perdimos era importante para nosotros. Es entonces, cuando descubrimos que objetos y personas que hemos amado y perdido controlaban nuestra vida, que nuestra relación con ellos era casi idolátrica e inadecuada.

 

El valor agregado de las pérdidas, es mostrarnos cómo reaccionamos en medio de la crisis, y del proceso mismo de la pérdida. Es ahí, donde aflora nuestro carácter, actitudes, mal manejo de la ira y egocentrismo. Sin embargo, es también una oportunidad para descubrir la enorme capacidad que tenemos para sobreponernos.

 

Todo sufrimiento nos plantea un claro desafío: Conocer más a Dios, aprender a someternos a su voluntad, aplicar nuestra fe a la vida diaria, aprender a sobreponernos a las pérdidas, desarrollar nuestra capacidad de humildad y obediencia, entender la dinámica de los problemas que enfrentamos, comprendernos mejor a nosotros mismos, ser más empáticos con las crisis y perdidas de los demás y perfeccionarnos en nuestra vocación como hijos de Dios.

 

La Biblia llama a las crisis y pérdidas: tiempos de prueba, de aflicción o sufrimiento. Y nos muestra a lo largo de ambos testamentos, a personajes que vivieron profundas crisis y por ende pérdidas, sus vivencias, errores y respuestas expresan su calidad humana, su relación con Dios y sus recursos para librarles. Por ello, nos identificamos con Santiago (1:2-3) Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia”, ya que es justo en estos momentos cuando experimentaremos más que nunca, el amor, protección y fidelidad de Dios en nuestra vida.

 

Una crisis se caracteriza principalmente por la incapacidad del individuo para hacer frente a situaciones particulares mediante el empleo de los métodos habituales para la solución de problemas. Las crisis son el cúmulo de pérdidas, pero también de ganancias, oportunidades, aprendizaje, retos, desafíos y posibilidades de cambio, para replantear el verdadero sentido de nuestra vida. Esta afirmación nos lleva a decidir entre: vivir las pérdidas como una gran tragedia que nos lleve a la depresión y a la derrota o enfrentar las crisis aceptando las pérdidas, retomando las ganancias y vivir aprovechando la oportunidad para cambiar y ser victoriosos en Cristo. Nos han enseñado a conquistar, ganar, lograr cosas, pero no nos enseñaron qué podemos hacer cuando las perdemos. Tenemos creencias erróneas sobre el sufrimiento. Algunas de ellas son:

 

CREENCIAS   ERRÓNEAS

LA VERDAD

  • Los   cristianos que sufren no conocen realmente a Dios.
  •    Es en el dolor cuando realmente conocemos a   Dios.
  •    El dolor debe pasar rápido
  • Hay que tomarse el tiempo necesario para   procesar el dolor.
  •  Dios ama sólo a los fuertes
  • Dios nos ama a todos.
  • Dios tiene que ver que sufrimos para   compadecerse de nosotros
  • A Dios no le complace nuestro dolor.
  • Sufrir es sinónimo de debilidad y de pecado   no confesado
  • No siempre.
  • El que sufre debe recuperarse sólo
  • La ayuda de los demás es muy valiosa.
  • Las pérdidas hay que reemplazarlas
  • Las pérdidas hay que enfrentarlas.
  • El tiempo cura las heridas.
  • El tiempo no cura las heridas.
  • Cuando sufras por una pérdida sólo sal a   distraerte.
  • Evadir las pérdidas no es sano.
  • Las pérdidas se superan yéndose de compras.
  •  Las cosas materiales no sustituyen lo que   perdimos.
  • Las pérdidas “con pan son buenas” así que   come.
  •  El placer que produce comer, no sustituye   lo que perdimos.

 

¿CÓMO REACCIONAMOS ANTE EL SUFRIMIENTO?

 

Algunas personas se desahogan fácilmente, reflexionan, piensan, recurren al consejo de otros, se organizan y crecen como personas. Otros, en cambio, se vuelven indiferentes, se echan al abandono, viven tristes y amargados, se tornan agresivos y violentos, se enferman, y esperan que las soluciones les caigan del cielo.

 

La asimilación de la experiencia dolorosa es un proceso en el cual pasamos por diferentes etapas, el orden y el tiempo que estemos en cada una de ellas puede variar, incluso algunas etapas pueden omitirse, algunos procesos son más rápidos, otros llevarán más tiempo. Todo ello dependerá de nuestra personalidad, el nivel de conciencia que tenemos de la pérdida, la disposición y habilidades que tenemos para superarlo y por supuesto, de cuán profunda es nuestra relación con Dios. Las etapas del duelo por las pérdidas son las siguientes:

 

 

 

  1. DESCONCIERTO: O estado inicial de shock, la persona está sorprendida por la situación adversa que está viviendo, no entiende qué sucedió, si lo que está viviendo es real o fantasía, si lo que ha perdido es temporal, imaginario o real.

 

  1. NEGACIÓN: Es un mecanismo de defensa para protegernos del dolor, la negación es la dificultad para aceptar la realidad, se expresa de diferentes maneras. Negarse a reconocer como válido lo que está viviendo. Negarse a expresar los sentimientos, echarle la culpa a los demás, creer que no se ha perdido nada que es sólo un sueño o es temporal, que las cosas volverán rápidamente a la normalidad. Evitar el sufrimiento y el proceso de duelo por la pérdida, involucrarse en múltiples actividades para evitar el dolor de la pérdida. Mostar apatía e incapacidad para resolver sus problemas.

 

  1. IRA: Sentirnos vulnerables, despojados, o que tenemos que renunciar a algo o a alguien que considerábamos nuestro, produce mucho enojo. El enojo es una meta frustrada. Se puede expresar a través de una autocrítica excesiva y constante. El enojo puede manifestarse a través de ciertos abusos, e incluso formas de evadir, como son el alcohol, las drogas, el sexo, la comida, conductas autodestructivas que expresan la ira que nos produce haber perdido algo que resultaba muy significativo para nosotros. El enojo se generaliza, parte de sí mismo, se extiende hacia a los demás y a veces se dirige hacia a Dios.

 

  1. DEPRESIÓN: La persona experimenta dolor por la pérdida, cae en un estado profundo de tristeza. Llora constantemente, se lamenta, baja su ritmo de productividad, está desmotivada, sin deseos de hacer nada, puede tener trastornos en la comida o en el sueño y puede manifestar daño físico. La depresión es la ira vuelta hacia sí mismo, es decir, el enojo reprimido que produce frustración y culpa.

 

  1. ACEPTACIÓN: La persona está consciente de lo que ha pasado, de lo que ha perdido, el dolor que esto ha implicado, y se sobrepone para analizar las causas y las posibles soluciones.

 

 

EL SUFRIMEINTO ES UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER

Todo sufrimiento trae consigo un planteamiento profundo de vida. Es como un hombre que edifica su casa y un viento fuerte la destruye. Debe comenzar a construirla otra vez. Entonces pone en duda su construcción anterior, busca los errores que cometió, revisa el material que empleó.

 

Muchos ponen su confianza en cosas materiales, eso es construir sobre una base frágil. Construyen su presente y futuro sobre cosas que pierden su valor, se desgastan y desaparecen, como el dinero, el trabajo o la casa. Otros construyen su vida sobre personas que quieren mucho, como la esposa, los padres, los hijos o amigos.

 

Otros depositan su fe en ellos mismos, como si toda su vida dependiese exclusivamente de ellos, incluso su muerte. Pero todo lo que construyamos sobre alguna base aquí en la tierra, se derrumbará y desaparecerá. Tal vez sea el momento de desorganizar nuestra construcción, la vida que hicimos, y analizar sobre que la hemos edificado.

 

Así que cuando tenemos crisis y pérdidas nos damos cuenta de que nuestra vida ha estado basada en cosas, metas egocéntricas, relaciones de dependencia, mas no en una relación fuerte con Dios, en la cual la prioridad debe ser Él y el objetivo primordial de nuestra vida sea hacer su voluntad.

 

LAS RAZONES DEL SUFRIMIENTO

 

Cuando contemplamos la maldad y la angustia que existen en el mundo, o cuando sufrimos intensamente, nos preguntamos: ¿Cómo puede un Dios bueno permitir que suceda todo esto?

 

Con esta pregunta estamos dando a entender que, de alguna manera, Dios tiene la culpa de nuestro sufrimiento. Él es el responsable, no nosotros. Hay una larga lista de explicaciones que a lo largo de la historia se han dado al problema del sufrimiento:

 

  • Algunas pérdidas y sufrimiento son las consecuencias de nuestras malas decisiones.

 

  • En algunas ocasiones nuestro sufrimiento son el producto de haber sido negligentes e indiferentes ante relaciones que no funcionaban, que se estaban deteriorando y no hicimos nada a tiempo para reconstruirlas y mejorar la relación. Perdemos afectos, personas que amábamos, por no darnos la oportunidad de escuchar, comprender, perdonar, implementar cambios de actitudes, carácter, o brindar la atención que la otra persona necesitaba de nosotros.

 

  • No todo el sufrimiento es el castigo por algo malo que hayamos hecho; a veces sufrimos porque en nuestro mundo abunda la maldad y hay gente que nos daña y afecta, los robos y secuestro son un ejemplo de ello.

 

  • Es posible que Dios esté permitiendo el sufrimiento para que seamos más humildes. Ante tanta autosuficiencia nuestra, a veces el dolor es el único medio de derribar el orgullo y llegar a nuestro ser interior. De otra forma no nos daríamos cuenta del mal camino que llevamos.

 

  • Quizás sufrimos para que aprendamos a confiar más nuestra vida al cuidado de Dios. Es común confiar demasiado en nosotros mismos; el dolor suele hacer que nos volvamos a Dios.

 

  • La experiencia indica que para madurar, a veces es necesario sufrir. Y para abrazar y valorar lo realmente importante, a veces es necesario soltar lo que  no lo era.

 

  • El sufrimiento de las pérdidas, nos enseña a tener compasión de quienes sufren igual o peor que nosotros.

 

¿Qué podemos aprender de todo esto? Que no siempre existe una respuesta final y acabada al por qué de nuestras pérdidas. Todos sufrimos y seguiremos sufriendo, y en cada caso de sufrimiento habrá distintas razones. Por eso, en vez de preguntarnos ¿Por qué sufrimos? Mejor es preguntarnos: Ahora que me sucede esto ¿Cómo desea Dios que yo reaccione? ¿Qué desea enseñarme a través de esta experiencia?

 

Los desastres y los sufrimientos no provienen de Dios. Son el resultado de la condición en que hemos convertido el mundo en que vivimos. Pero Dios es sabio y todopoderoso. De todo lo malo que nos sucede puede hacer que resulte algo bueno para nosotros.

 

Dios nos ama a pesar de nuestra desobediencia. Él llega hasta nosotros en medio de nuestra angustia y nos da ánimo y esperanza. Él promete transformar nuestras desgracias en experiencias que nos traerán bendiciones, a su manera y según su voluntad.

 

Él nos ama tanto que no se contenta con vernos sumergidos en la mediocridad de nuestra indiferencia y arrogancia. Más bien, así como un buen padre enseña a su hijo a ser responsable y honesto, nuestro Creador, a veces usa las dificultades para hacer de nosotros mejores personas.

 

Quizás nunca llegaremos a comprender totalmente por qué Dios nos ama tanto. Está fuera de los límites, de nuestra razón explicar por qué siendo tan rebeldes como somos, tengamos tanto valor a los ojos de Dios. El hecho es que Él nos valora mucho más de lo que jamás podríamos imaginar y nos lleva a un nivel de amor y bondad que está más allá de lo que merecemos.

 

La Biblia nos habla de la vida de un hombre sabio y muy próspero, Job. Era muy reconocido por todos por la forma tan especial en la que había conducido su vida, y era considerado temeroso de Dios y que contaba con su respaldo a juzgar por todas las bendiciones que le habían sido dadas.

 

Un buen día el buen Job perdió todas sus riquezas y sus hijos murieron en una terrible tormenta de viento; sabía lo que significaba estar arruinado. Después, se vio atacado por una enfermedad que lo dejó cubierto de repugnantes llagas. Todo lo que le quedó fue su esposa y ella no hizo mucho para consolarlo. Qué triste debió ser para Job tener casi simultáneamente una serie de pérdidas, de bienes materiales, de salud, de sus hijos, su casa, su ganado, su riqueza, su status, su poder y credibilidad, el respeto y amor de su esposa, de sus amigos, todo lo perdió en un abrir y cerrar de ojos.

 

El consejo de su esposa fue: ¡Maldice a Dios y muérete!. Job le respondió: “Si aceptamos los bienes que Dios nos envía, ¿Por qué no vamos a aceptar también los males?” Y la Biblia añade: “Así pues, a pesar de todo; Job no pecó”

 

Tres amigos fueron a visitar a Job, insistiendo en que algo muy malo debía haber hecho para que le sucediera esta tragedia. Pero estaban equivocados. Job no había hecho nada malo como para merecer el cruel tratamiento que recibió. Entonces, ¿qué razón hubo para su desgracia?

 

Job ha sido el más famoso ejemplo de lo que se conoce como “sufrimiento ejemplar”. Dios permitió que Satanás oprimiera a Job para demostrar la absoluta confianza de Job en la fidelidad de Dios. En medio de sus sufrimientos, Job rogaba: “Oh, ojalá mis palabras fueran grabadas, que fueran escritas en un libro” Dios cumplió con el pedido de Job, ya que millones han sido alentados por su historia, que aparece en el libro más leído del mundo, la Biblia.

 

Al principio el sufrimiento ejemplar puede parecernos injusto. Como seguidores de Dios, en algún momento podemos ser llamados a experimentar aflicciones y pérdidas. Si las aceptamos con fe, como lo hizo Job, demostraremos al mundo que Satanás es un impostor y Dios, el único que verdaderamente nos ama y nos responderá en su completa fidelidad.

 

Debemos recordar que Dios nos ama, y necesitamos responder a su llamado a confiar en Él Cristo como nuestro más fiel y eterno amigo. Con una fe así, podemos amar a Dios y estar seguro de que Él está cuidándonos  y nunca estaremos solos en el sufrimiento.

 

En medio de los problemas que parecen no tener solución, el llamado es a no alejarnos de Dios. Por el contrario, acerquémonos más a Él y confiemos en esta hermosa promesa de la Biblia: “Pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que puedan soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella”

 

Dios quiere consolarnos, la tristeza, miseria de la vida y las múltiples pérdidas que hemos tenido, suelen llevarnos a dudar del amor y del interés de Dios por todos nosotros. Pero Dios, es quien convierte el mal en oportunidades de crecimiento. “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo a su propósito” El propósito de Dios es lograr que nos reconciliemos con Él. Él nos llama para que volvamos a Él y experimentemos su amor. Dios nos llama para consolarnos y para enseñarnos a ver la vida, los afectos y las cosas materiales como Él los ve.

 

El sufrimiento en este mundo continuará. Nuestro sufrimiento puede ser muy injusto, consecuencia de nuestras acciones, o simplemente no tener una respuesta que satisfaga nuestras inquietudes. Pero el cristiano sabe que aún en el dolor más intenso y la tristeza más profunda, Dios nunca nos abandona. Puede ser que por medio de nuestro sufrimiento Dios nos llame hacía Él, o que nos esté disciplinando para nuestro bien. Lo cierto es que Él nos guía en los momentos difíciles.

 

¿Por qué sufrimos? Quizás nunca lo sabremos, pero su promesa es que nunca nos defraudará. De cualquier forma, una buena explicación del por qué sufrimos no aliviará el dolor; nuestro consuelo y esperanza sólo se encuentran en Dios.

 

Por eso, “…los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver después” Un día miraremos hacia atrás y veremos que nuestro tiempo de aflicción fue sólo un breve período previo a la gloria de la vida eterna en el cielo, al lado de Dios, nuestro Padre Celestial.

 

Aceptar la voluntad de Dios implica depositar nuestra fe y nuestra confianza en un Dios vivo que a pesar de que no entendamos muchas veces sus planes y decisiones, sabemos que nos ama y su voluntad siempre obra para beneficio de nosotros, implica también vivir cada circunstancia adversa estando dispuesto para aprender de Dios, y vivir con contentamiento independientemente de las circunstancias, con la profunda convicción de que Dios nos ama y está controlándolo todo.

 

 

SUGERENCIAS PARA SUPERAR LAS PÉRDIDAS

 

1. Reflexionar. En primer lugar hay que reconstruir mentalmente lo sucedido haciéndonos las siguientes preguntas: ¿Qué sucedió? ¿Cuál fue mi reacción? ¿Cómo me ha afectado todo esto? ¿Cómo me estoy sintiendo? ¿Hay algún detalle que me preocupa en particular? ¿Qué he perdido? ¿Qué he ganado? ¿Qué aprendí? ¿Qué dice Dios a mi vida?.

 

2. Expresar el dolor. Es importante encontrar alguien a quien poder contarle nuestras penas, alguien que nos escuche y nos permita desahogarnos de los sentimientos generados por la crisis. Y sobre todo considerar que el mejor escucha es Dios. Él nos atrae hacia sí mismo, recibe en su regazo, nos escucha, nos enseña el camino por el cual debemos seguir.

 

3. Ser sinceros: La franqueza es uno de los ingredientes más saludables cuando estamos ante una crisis. Digamos directa y claramente lo que queremos y también lo que no queremos. Defendamos nuestros derechos sin violar los de los demás. Seamos honestos en asumir nuestra responsabilidad en los errores que cometemos y que contribuyeron en lo que estamos intentando resolver. Si permanecemos en la negación y en la inmadurez de sólo echarle la culpa a los demás de todas nuestras tragedias nos perderemos la oportunidad de madurar que la crisis nos ofrece.

 

4. Aceptar lo sucedido: Nada se puede hacer para cambiar las cosas que ya han pasado. Aceptemos que tenemos una pérdida y que podremos seguir adelante aún con ello. Busquemos las mejores alternativas de solución a nuestras crisis. La vida sigue, partamos no de lo que ya no tenemos, si no de lo que sí tenemos para seguir adelante y vivir nuestra vida de la mejor manera.

 

5. Aprender a cooperar: Para crecer es indispensable relacionarnos con los demás para que juntos encontremos las mejores soluciones para la comunidad en general y para cada uno en particular. Dentro del cuerpo de Cristo, Dios ha levantado a líderes y pastores que podrán acompañarnos en nuestros procesos de consejería y ayudarnos a superar las pruebas difíciles por las que a veces pasamos.

 

6. Actuar: Toda reflexión necesita pasar de una aceptación a una decisión y posteriormente a la acción. Si solo permanecemos con la idea en la mente, de poco puede servir lo reflexionado. Es momento de actuar para recuperarse de la crisis, y para hacer de esta una oportunidad de crecimiento. Implementar cambios, vivenciar lo aprendido, darnos la oportunidad de madurar y dejarnos moldear por Dios en cada decisión de cambio que implementemos.

 

 

PARA REFLEXIONAR: “SONDEANDO TU PROPIO SUFRIMIENTO:”

 

  1. ¿Qué es lo que produce sufrimiento en tu vida?
  2. ¿Cuáles son las pérdidas en tu sufrimiento?
  3. ¿Cuáles son las oportunidades y aprendizaje que encuentras en tu sufrimiento?
  4. ¿Qué te dice Dios en su Palabra?
  5. ¿Qué decisiones tomarás para superar el sufrimiento?

El sufrimiento en Cristo nos permite pasar:

Del dolor al consuelo

De la queja a la confianza

De la ira al contentamiento

De la herida al perdón

 Y de víctima a bendición

 
formats

La edad de Eros

Sólo en 1988, cinco de mis amigos pastores del norte de California fueron descubiertos en adulterio. Aunque pueda parecer casi increíble, así es. Por otro lado, los cinco eran hombres piadosos, buenos pastores y tenían esposas guapas y cariñosas.

Todos dejaron sus iglesias y hoy en día sólo uno de ellos ejerce de nuevo el ministerio pastoral. ¿Cuántos más de mis colegas habrán estado o estarán todavía involucrados en relaciones sexuales ilícitas, sin que se les haya descubierto hasta la fecha? ¡Sólo Dios lo sabe!

Estamos sufriendo una plaga de inmoralidad en el terreno del sexo a nivel mundial, incluso entre los cristianos, aunque el problema, naturalmente, ha existido siempre. Basta con echar un vistazo tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento para confirmarlo. Y este problema seguirá con nosotros hasta que la carne del creyente sea suprimida en la segunda venida de Cristo. Sin embargo, estamos presenciando dimensiones nuevas e inquietantes de dicho problema en todo el mundo y, especialmente, en los países occidentales.

 Perspectiva histórica: El rechazo a la ética revelada por Dios

Desde una perspectiva histórica humana, la situación que vivimos no es sino el resultado predecible de la Ilustración del siglo dieciocho. El Siglo de las Luces rechazó a Dios y cualquier ética normativa basada en la revelación divina. El individualismo y el progreso humano, fundado en la razón y no en el testimonio de Dios, así como un compromiso total con la ciencia naturalista, socavaron la fe religiosa y, particularmente, la cristiana. Todo fundamento objetivo de moralidad fue desechado, haciéndose aceptables cuantas cosas gustaran a los seres humanos, o fueran consideradas como importantes para sus vidas, siempre que no dañasen directamente a otros.

La Ilustración engendró a su vez a esos trillizos que son el naturalismo, el humanismo y el materialismo. Estas cosmovisiones rechazan la realidad objetiva de lo sobrenatural, o por lo menos toda participación en la vida humana de lo sobrenatural que pudiera existir, y afirman la capacidad del hombre para realizarse por sí mismo mediante la razón (racionalismo) y el empirismo del método científico (cientifisismo). Lo único que existe es el mundo natural (naturalismo) y, por lo tanto, el hombre está solo en su universo (ateísmo).

Del naturalismo, el humanismo y el materialismo ha surgido el nihilismo: la opinión de que todo valor o creencia restrictiva tradicional carece de fundamento. No hay base objetiva para la verdad, sobre todo para la verdad moral. El nihilismo lleva inevitablemente a la conclusión, consciente o inconsciente, de que la existencia humana no tiene ningún significado objetivo y que podemos vivir para nuestra satisfacción personal como única realidad. El lema del nihilismo es: «Si te agrada, hazlo».

Ya sea descaradamente, sobre todo a través de muchas instituciones educativas, o de un modo encubierto, principalmente por los medios de comunicación, se está condicionando a la generación adulta actual y a la juvenil emergente para que crean que las únicas limitaciones a la sexualidad son el consentimiento de los protagonistas y las precauciones contra los embarazos indeseados y las enfermedades.

«¡Somos seres sexuales!», se afirma, «¿Por qué no debería permitirse a las personas que consienten en ello tener actividad sexual tan pronto como son capaces de desearla?»

Como consecuencia de esta manera de pensar, la iglesia, que se supone debe cambiar el mundo, está siendo cambiada por este último. Ya en 1959, A. W. Tozer escribía:

El período en que vivimos puede muy bien pasar a la historia como la Edad Erótica, debido a que el amor sexual se ha elevado a la categoría de culto. Eros tiene más adoradores entre los hombres civilizados de nuestros días que ningún otro dios. En el caso de millones de personas lo erótico ha desplazado por completo a lo espiritua[ ... ] Las lágrimas y el silencio podrían ser mejores que las palabras si las cosas no estuvieran del todo como están. Pero el culto a Eros está afectando seriamente a la Iglesia. La religión pura de Cristo, que fluye como un río cristalino del corazón de Dios, se contamina con las aguas sucias que chorrean de detrás de los altares de abominación que se alzan en todo monte alto y bajo todo árbol verde desde Nueva York hasta Los Angeles.

Randy C. Alcorn, cuyo libro Christians in the Wake of the Sexual Revolution [Cristianos en el renacer de la revolución sexual] contiene esta cita de Tozer, dice a su vez:

En la época neotestamentaria, la pureza sexual del pueblo de Dios trazaba una clara línea divisoria con el mundo no cristiano. Y antes de la revolución sexual, lo mismo podía decirse en buena parte de la Iglesia en América. Pero las cosas han cambiado de forma radical. En su libro Flirting with the World [Flirteo con el mundo], John White saca esta seria conclusión: «La conducta sexual de los cristianos ha llegado al punto de no distinguirse de aquella de los que no lo son[ ... ] En nuestra conducta sexual, como comunidad cristiana, estamos en el mundo y somos del mundo».

Para corroborar la afirmación de White, Alcorn recurre a una encuesta Gallup de 1984 que reveló que los miembros de iglesia y los que no lo eran se comportaban del mismo modo en cuestiones morales tales como la mentira, el engaño, el hurto y … el sexo; y saca esta triste conclusión:

Cada vez resulta más difícil discernir dónde termina el mundo y donde empieza la Iglesia[ ... ] Como la rana a la que se hervía elevando la temperatura grado a grado hasta la muerte, muchos hogares cristianos han ido perdiendo gradualmente la sensibilidad hacia el pecado sexual. El resultado era predecible: la inmoralidad está más extendida entre los creyentes que en ninguna época pasada.

Sexualidad humana normal y triunfo sobre la lujuria

Soy un hombre común con una sexualidad masculina normal y me he dado cuenta de que las tentaciones sexuales no han disminuido ni siquiera un poco para mí desde que cumplí los cincuenta. Solía pensar que cuando fuera mayor, en cierta forma, la sexualidad disminuiría, y que sería capaz de andar por la playa rodeado de mujeres con sus escasos trajes de baño sin que ello produjera ningún efecto sobre mí. He descubierto que no es así.

Hace años estaba dando un estudio bíblico a algunos de nuestros misioneros más jóvenes sobre 1 Timoteo 6.11 y 2 Timoteo 2.22, donde el apóstol Pablo nos exhorta diciendo: «Huye de estas cosas» … «huye también de las pasiones juveniles».

Naturalmente tuve que mencionar la lujuria, y de repente me acordé que había entre nosotros un anciano de ochenta años o más. Como estábamos en un ambiente informal, me detuve y dije: «Espero con impaciencia el día en que tendré la cabeza cana como nuestro hermano y no habré de preocuparme por la concupiscencia sexual».

Todos rieron menos el hermano en cuestión. Y antes que pudiera continuar, levantó la mano pidiendo permiso para hablar y dijo: «Joven, ese problema le seguirá toda la vida».

Nuevamente todos se echaron a reír. Menos yo. Creía verdaderamente que «ese problema» desaparecería con la edad. Ahora que tengo el pelo cano sé lo que aquel hermano quería decir. «El que haya nieve en el tejado no significa que no haya fuego en el hogar».

No obstante, en Cristo tenemos victoria sobre la lujuria y las fantasías sexuales. No hay razón para vivir en una semiesclavitud mental y emocional a los deseos carnales ni siquiera en esta era de exhibicionismo sexual.

Cuando el apóstol Pablo dijo que huyéramos de esas pasiones, quería decir exactamente eso: los hombres no pueden exponerse a la desnudez o semidesnudez femenina sin experimentar alguna forma de estímulo sexual. ¿Cuál es la solución? Simplemente esta: Apartarnos lo más posible de esa clase de exposición erótica.

Esto requiere autodisciplina, especialmente en lo relativo a nuestros hábitos de lectura y al tipo de programas de televisión y a los videos que miramos. Sabemos cuáles son las revistas, los libros y los programas que contienen fotografías, relatos y artículos sexualmente estimulantes, y debemos negarnos a comprarlos, leerlos o mirarlos. Hemos de recordar que el peligroso hábito de mirar, leer, comprar y codiciar aquello que no conviene conduce a menudo a matrimonios frustrados, hijos perturbados, interrupción de la comunión con Dios y vergüenza ante un mundo que espera que los cristianos lleven vidas de pureza sexual.

 Una doble moral

La Biblia enseña una doble moral. Hay una norma muy elevada para los cristianos en general y otra todavía más alta para los líderes.

Martín Lutero dijo en cierta ocasión: «Representar a Dios ante los hombres no es cosa menuda». Esto significa ser un líder cristiano. ¿Acaso no es lo mismo que quiso decir Santiago al escribir: «Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación» (Santiago 3.1)? A aquellos de mis lectores que son dirigentes cristianos o aspiran a serlo, les digo: Dios exige más de ti y de mí que de aquellos a los cuales nos llama a guiar. Debemos calcular el costo. No hemos de aspirar al liderazgo cristiano a menos que estemos dispuestos a morir al yo, a los deseos de la carne y a la vanagloria de la vida (1 Juan 2.15-17).

Si eres esclavo de algún tipo de pecado sexual, permanece fuera del liderazgo cristiano hasta que tengas seguridad de victoria sobre tu problema. La idea de que cuando seas pastor, evangelista, maestro de la Palabra, misionero u otra cosa parecida, podrás obtener la victoria y la vida santa que anhelas, es un engaño para contigo mismo, una completa ilusión. La guerra contra la carne, el mundo y Satanás sólo se intensifica cuando uno se convierte en dirigente cristiano.

Debemos aceptar las responsabilidades del liderazgo espiritual. Las batallas no se ganan en el púlpito, en la plataforma o en el podio, sino en lo secreto, donde nadie nos ve.

¿Qué haces con tu vista? ¿Tus manos? ¿Tus pies? ¿Tu mente? ¿Tu imaginación cuando nadie te observa? Ningún líder cristiano cae en el pecado sexual sin que primero lo haga en su mente y sobre todo cuando nadie lo mira.

Naturalmente que existe el perdón. Eso se da por sentado. Dios siempre perdona a sus líderes caídos, incluso si han deshonrado su nombre. Pero piensa, mientras todavía tienes control sobre tu mente, tus emociones y tu cuerpo, la vergüenza que traerás sobre Dios, sobre ti mismo, tu familia y la iglesia en todo el mundo con tus egocéntricas acciones. Si no puedes estar a la altura de las exigencias y de las normas morales del ministerio, sal de él. Ese no es tu lugar. Ya conoces la expresión: «Si no puedes soportar el calor, quédate fuera de la cocina».

Mi íntimo amigo y colega, el conocido evangelista y maestro de la Palabra Dr. Luis Palau, advierte vez tras vez a los dirigentes cristianos contra la tendencia a las «actividades dudosas».

A menudo los líderes cristianos tratan de permitirse cuanto pueden en el límite mismo de la inmoralidad. Tal vez no se vayan con una prostituta ni tengan una aventura amorosa, pero miran materiales pornográficos. Ven películas en las habitaciones de los hoteles que se avergonzarían de presenciar en sus casas junto a sus esposas. Miran, e incluso tocan y acarician, hasta el punto de estimularse sexualmente, pero frenan en seco ante la inmoralidad abierta. Esas cosas son pecado y no caben en la vida del siervo de Dios.

Las consecuencias del pecado sexual para los líderes

Durante los años que estuve dedicado plenamente a la enseñanza en la Universidad Biola, por desgracia se produjeron algunas caídas en el pecado sexual de profesores varones con sus alumnas. En un mismo año, dos de aquellos sucesos sacudieron al cuerpo docente. Los dos hombres eran amigos míos y ni yo ni el resto de mis colegas habíamos tenido la más mínima sospecha.

A Loretta, mi esposa, le cuesta trabajo aceptar esta clase de inmoralidad de parte de los dirigentes cristianos. Es tan pura de corazón y tan absolutamente sincera y comprometida con el Señor, con las normas bíblicas, con un estilo de vida santo y conmigo como marido y amante, que siempre se deprime cuando ve a los líderes espirituales caer en el pecado sexual.

Después de los incidentes mencionados, me dijo: «Querido, tengo que hacerte una pregunta. No la tomes como muestra de desconfianza, pero he de planteártela. Y empezaré con un comentario acerca de las “chicas” de Biola, como tú las llamas, que asisten a tus clases. Tú eres muy afectivo, como hombre y como profesor, y las consideras “chicas”, como a tus dos hijas; pero ellas no son tus hijas, ni tampoco chicas, sino mujeres plenamente desarrolladas.

»Debes tener mucho cuidado cuando las aconsejas, y recordar que muchas de ellas están solas y hambrientas de cariño. Otras no han tenido en su vida el modelo de un hombre y pueden trasladar a ti su necesidad de intimidad con un varón mayor, llámalo figura paterna si quieres, la cual puede convertirse en una relación sexual sin que os deis cuenta ellas o tú.

»Y aquí viene mi pregunta: ¿Cómo puedo estar segura de que no tendrás tratos con alguna de ellas o con ninguna otra mujer en tus constantes viajes? Nadie sospechaba de tus dos colegas hasta que los descubrieron. ¿Qué me dices de ti?» Que de mi tierna, dulce y callada esposa, viniera aquella interrogante fue como una bomba, y aunque su franqueza me sobresaltó, era una pregunta que tenía que hacer. Al contestarla, le expliqué cómo trato con esta cuestión mientras llevo a cabo mi ministerio.

No es algo acerca de lo cual me mantenga pasivo. Se trata de un peligro constante al que he tenido que hacer frente muchas veces; desde que comencé mi ministerio itinerante hace más de veinte años, cuando sólo tenía diecinueve. Podría haber caído en el pecado sexual en multitud de ocasiones. Las oportunidades se presentaban entonces y aún las hay.

«Primeramente», le dije a Loretta, «sé que si cayera en el pecado sexual mi relación con Dios se rompería, y aunque me perdonara, dicha relación jamás volvería a ser igual.

»¿Cómo podría venir delante de Dios sabiendo lo que he hecho? Ahora mi corazón es demasiado sensible en su presencia. No puedo soportar que ninguna nube se interponga entre los dos. Un pecado sexual socavaría todo aquello sobre lo que he construido mi vida espiritual. ¿Acaso me sería posible orar? ¿Cómo podría tener comunión con Él después de haberle traicionado de ese modo?

»En segundo lugar, en mi caso tendría que dejar el ministerio. Para otros quizá no sea así, pero sí para mí. No podría ponerme delante del pueblo de Dios o de los inconversos y predicar algo que no es verdad en mi vida.

»Lucho con el pecado como todos; pero el pecado sexual es siempre algo premeditado. En todas las ocasiones existe un punto en el que un hombre puede resistir y escapar de la incitación sexual. Nadie cae en pecado sin que el mismo no haya flotado en su imaginación antes de que la oportunidad de convertirlo en experiencia física se presentara.

»Eso es hipocresía. ¿Acaso puedo yo enseñar acerca del tiempo en la guerra espiritual si no estoy andando en victoria? ¿Cómo me es posible predicar sobre la santidad si no llevo una vida santa?

»En tercer lugar, te quiero de veras y no tendría valor para presentarme delante de ti, mi esposa, si hiciera algo tan terrible. ¿Cómo podría mirarte a los ojos, tomarte en mis brazos y darte y recibir de ti un amor íntimo después de haber codiciado a otra mujer o mantenido relaciones sexuales con ella? Me conoces tan bien que sabrías que tal cosa había sucedido antes de decírtelo yo. Además, te quiero tanto que se me hace mucho más fácil huir de la mujer extraña.

»En cuarto lugar, ¿cómo podría enfrentarme a mis dos encantadoras hijas? Si les fallara como ejemplo de padre piadoso y moralmente puro, ¿sería capaz de volver a relacionarme con ellas con una conciencia limpia?

»Lo mismo se aplica a nuestros dos hijos. ¿Acaso puedo ayudar ejerciendo una influencia en su vida moral dentro de nuestra inmoral sociedad a menos que ejemplifique para ellos una vida de victoria sobre las tentaciones sexuales? Y esto es válido también para nuestros nietos».

Desde aquel día, Loretta no ha vuelto nunca más a suscitar la cuestión. Como dijo entonces, necesitaba oírmelo decir para quedarse verdaderamente tranquila. A partir de ese momento me ha ayudado a aconsejar a muchos hombres y mujeres que han roto sus votos matrimoniales. Ella sabe que todos llevamos la carne pecaminosa en nuestros cuerpos mortales y que somos capaces de fallar, pero está en paz encomendándome al Espíritu Santo que ha hecho de mi cuerpo su santo templo. Es también a Él a quien yo mismo me encomiendo.

Si elegimos participar en la contaminación sexual del pensamiento, ello puede conducirnos, y generalmente lo hace, a algún tipo de atadura, incluso demoníaca. La Figura 17.1, «La secuencia del pecado» ilustra de qué manera las malas decisiones son susceptibles de producir ataduras.

Tal vez piense que jamás caerá en la inmoralidad. Todos los cristianos comprometidos deberían pensar lo mismo, como le sucedía a aquella joven cuya historia apareció en la revista Decisión de enero de 1988. Confío en que este relato servirá como una seria advertencia acerca de lo vulnerables que somos a la tentación sexual tanto de mente como de cuerpo. El artículo, escrito por Maureen Grant, se titula «I Was Not Immune» [Yo no era inmune]:

Nuestros vecinos de al lado se iban a separar. Elaine había tenido una aventura amorosa con alguien que conoció en su trabajo. Dos hogares se habían roto, y cuatro vidas no volverían a ser las mismas.

«Bueno», le dije simplemente a mi marido, al menos no tendrás jamás que preocuparte de que tu mujer te sea infiel». Nada había entonces más lejos de mi mente que la infidelidad. Pensaba que por ser cristiana estaba a salvo de cualquier tentación. ¡Nunca podría ocurrirme algo semejante! Poco me imaginaba que unos meses después me enfrentaría a una de las tentaciones más fuertes que jamás me habían sucedido en mis diez años de creyente.

Doug, un compañero de la oficina, y yo empezamos a tomar un café juntos de vez en cuando. Me aseguré que no había nada malo en aquellas «citas», se trataba sólo de un colega cuya compañía me agradaba, no obstante comencé a notar con cuánto interés esperaba los encuentros con él. Los muchos cumplidos que me hacía reforzaban mi ego, y pronto me vi haciéndole partícipe de mis problemas personales y revelándole confidencias que sólo hubiera debido expresar a mi marido.

Antes de advertirlo una fantasía había empezado a desarrollarse en mi mente. Al principio era sólo algo ocasional, pero llegó un punto en el cual todos mis pensamientos giraban en torno a aquel hombre y comencé a ensayar mentalmente los detalles de una aventura amorosa con él. La fidelidad hacia mi marido me parecía aburrida en comparación con la agradable relación que podía mantener. Para aumentar la tentación, Doug sugería que nos viéramos fuera de las horas de trabajo.

Luché con sentimientos contradictorios. Quería seguir con aquella relación y también permanecer fiel a mi esposo. Hasta que por último me confesé a una amiga cristiana.

Su consejo fue franco: «Apártate de la causa de la tentación». Citando un versículo de la Escritura, añadió: «”Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. Resiste a Satanás a toda costa».

¡Qué necia había sido al pensar que el hecho de ser cristiana me hacía de alguna manera inmune a la tentación! Acepté su consejo, aunque ello implicaba cambiar de trabajo. Sabía que me sería difícil no responder a las atenciones de Doug.

Enseguida me di cuenta que necesitaba cambiar mis hábitos de pensamiento. Una aventura amorosa tiene lugar en la mente mucho antes de que realmente ocurra. En la Palabra de Dios leemos: «La concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte». Aunque se precisaba autodisciplina, cada vez que un pensamiento lujurioso me pasaba por la mente no dejaba que se demorara allí.

¿Cómo estaba empleando mis horas de ocio? Pensé en las malas novelas que leía y en los melodramas que veía en la televisión, cuyos personajes saltaban de un amor a otro sin sufrir aparentemente ninguna mala consecuencia. ¿Qué sentido tenía aquel tipo de diversión para una hija de Dios?

Me recordé a mí misma un versículo de Filipenses que decía: «Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad».

Durante el tiempo que empleaba corrientemente para ver la televisión, comencé a hacer un estudio bíblico, cosa que había descuidado. Los versículos que leía me proporcionaban fortaleza espiritual, algo a lo que recurría cuando era tentada.

Examiné mi relación con mi esposo. ¡Con demasiada frecuencia no nos habíamos hecho mucho caso! Me recordé a mí misma que mi marido era un regalo del Señor y decidí convertir nuestro matrimonio en la relación más importante de mi vida.

No me atrevo a pensar en el rumbo que hubiera podido tomar mi vida de haber seguido mis deseos egoístas. ¡Qué importante es que hagamos nuestra la sabiduría de Efesios cuando dice: «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo!»

 Figura 17.1

 

secuencia del pecado

La secuencia del pecado (Una sucesión ordenada e ininterrumpida)

Hace algunos años me invitaron como principal orador a un centro cristiano de conferencias, y durante la sesión de enseñanza matutina hablé sobre «La guerra espiritual como una lucha multidimensional contra el pecado». Luego, en una de las sesiones de la noche, enseñé acerca de la posibilidad de actividad demoníaca en las vidas de cristianos atados por la inmoralidad sexual hasta el punto de la adicción.

Después de aquella última sesión me tomé un tentempié tardío con John, el director del campamento.

«Ed», me dijo John, «después de escuchar tus charlas de hoy tengo alguna idea de cuál puede ser el problema en la vida del pastor del cual yo era adjunto antes de venir aquí. Por lo que has estado enseñando, sospecho que ese pastor está endemoniado».

«Nunca digo que el problema de una persona es resultado de una demonización parcial a menos que entre realmente en contacto con los demonios que pueda haber en su vida», le respondí. «Si estás dispuesto a tener eso en cuenta, yo lo estoy a escuchar tu relato. Puedo ver que te preocupa mucho ese ministro».

«Yo era pastor adjunto en su iglesia», expresó, «una de las más grandes y de crecimiento más rápido de la ciudad por aquel entonces, y probablemente todavía. La gente se convertía a Cristo cada semana durante los cultos. Es un pastor que predica verdaderamente la Palabra de Dios.

»Cierto día vino a pedirme consejo una mujer joven, casada. Tenía el corazón destrozado. Había tenido una aventura amorosa y Dios le había dado tal convicción de pecado que ya había roto con ella y venía a pedirme ayuda.

»Ministré a la mujer con la Palabra de Dios, asegurándola del perdón divino y orando con ella. Por último, después de una de las sesiones, me dijo: “Pastor, lo peor de todo este asunto es que la persona con la cual he tenido relaciones es nuestro pastor principal”».

John se quedó sin habla. Al principio pensó que la mujer mentía; que quizá se había encaprichado con el pastor y al no ser correspondida en sus flirteos había decidido hacerle daño. Pero cuanto más hablaba con ella tanto más se convencía de su sinceridad.

En el transcurso de los meses desde aquella sesión de consejo, varias mujeres más vinieron a verle con la misma historia: todas habían tenido líos amorosos con el pastor principal. John investigó cuidadosamente cada caso, pues necesitaba pruebas irrefutables con las cuales confrontar al pastor. Este poseía un carácter fuerte y John sabía que su propio ministerio peligraba si negaba los cargos. Con el tiempo reunió toda la evidencia necesaria, y había varias mujeres dispuestas a comparecer ante el pastor junto con él y con otros líderes de la iglesia.

John decidió hablar primero a solas con el ministro, como enseña la Escritura. La reunión fue muy desagradable. Negó las acusaciones y John tuvo que preguntarle si estaría dispuesto a repetirlo en presencia de las mujeres. Pero él se negaba a comparecer ante ellas.

«Me encontraba en una situación delicada», continuó John. «De haberse tratado sólo de una mujer las cosas hubieran sido distintas. Hubiera podido resultar una acusación falsa. Aunque parezca increíble, antes de dejar la iglesia había hablado aproximadamente con treinta mujeres con las cuales el pastor había tenido relaciones sexuales a lo largo de los años, y puesto que se negaba a confrontar cara a cara a ninguna de ellas di por sentado que era culpable.

»A continuación, siguiendo el procedimiento bíblico, llevé el asunto a los ancianos de la iglesia. Se enfurecieron conmigo. Dijeron que Dios estaba bendiciendo a la congregación bajo el liderazgo del pastor y por lo tanto aquellas historias no podían ser ciertas.

»Les rogué que al menos examinasen el asunto, pero se negaron categóricamente a ello. Estaban seguros de que la gente no se estaría convirtiendo, ni la iglesia creciendo tan rápidamente, si el pastor no fuera un hombre santo.

»Luego me llegó el golpe final: los ancianos dijeron que debía abandonar la iglesia por estar difundiendo chismes maliciosos.

»No tuve más opción que dimitir. El pastor aún está allí y la iglesia sigue creciendo. Después de escuchar tu enseñanza de esta semana empiezo a preguntarme si su problema no tendrá una dimensión demoníaca».

Naturalmente no había manera de que yo pudiera juzgar basándome sólo en aquella historia. Incluso si existiera una fuerte vertiente demoníaca en su desenfreno sexual, aquel pastor era aún responsable de sus actos. Estaba escogiendo andar en la carne en esta área de la inmoralidad. El pecar o no es decisión de la persona.

Artículo tomado del sitio web: Embajada del reino de los cielos

 
formats

Comunicado con respecto a Exodus Internacional (Norteamérica)

Logo Exodus Latinoamérica COMUNICADO CON RESPECTO A EXODUS INTERNACIONAL (NORTEAMÉRICA)  Julio de 2012

En vista de los últimos acontecimientos que se han venido suscitando con respecto a las declaraciones de Alan Chambers, presidente de Exodus Internacional (Norteamérica); y siendo Exodus Latinoamérica parte del movimiento de Exodus, hacemos las siguientes:

DECLARACIONES

  1. Exodus Global Alliance (EGA) es una asociación interdenominacional de ministerios cristianos a nivel mundial, dedicada a proveer herramientas para comunicar efectivamente el mensaje de salvación e integridad sexual a través del poder transformador de Jesucristo. EGA tiene varios brazos a nivel mundial, entre los cuales están Exodus Internacional Norteamérica (que cubre Estados Unidos y Canadá) y Exodus Latinoamérica (que cubre la región de América Latina)
  2. Actualmente el liderazgo de Exodus Internacional (Norteamérica) se ha apartado de algunos fundamentos doctrinales que forman parte de lo que creemos el resto de ministerios a nivel mundial, por lo que nos deslindamos totalmente de las declaraciones de “Exodus International”.
  3. Reafirmamos nuestros valores, misión y visión como Exodus, un ministerio cristiano que sirve a todo el Cuerpo de Cristo, independientemente de posturas denominacionales, y que provee recursos para ayudar a personas que han sido afectadas por la homosexualidad no deseada y algunas otras situaciones de quebrantamiento sexual. Debido al carácter interdenominacional de nuestro ministerio, animamos a que cada persona tenga su propia convicción con respecto a la seguridad y certidumbre de la salvación.
  4. Exodus Latinoamérica cree que el cambio es posible. La restauración de la Atracción al Mismo Sexo no deseada es un proceso que inicia con motivación y autodeterminación hacia el cambio, basado en una relación personal con Jesucristo. El resultado de este proceso puede ser medido por una creciente capacidad para apartarse de las tentaciones, reconciliar la identidad propia con Cristo y ser transformado a Su imagen.
  5. Consideramos que el proceso de cambio inicia voluntariamente con la aceptación de la soberanía de Cristo y continúa a lo largo de la vida en un proceso gradual e integral. La esencia del cambio es encontrar la propia identidad en Jesucristo y ser restaurado a la semejanza de Cristo e imagen de Dios. Esto implicará cambio real en muchas áreas de la vida de la persona. Algunas personas experimentarán un cambio de orientación sexual, otras no, o sólo en cierto grado. Cualquiera que sea la orientación sexual, Dios demanda que vivamos rectamente de acuerdo con su propósito creativo (una relación matrimonial monógama entre hombre y mujer, o celibato), tal y como se muestra en las Escrituras.
  6. Dios es Creador y ha dado la ciencia y la fe, por lo tanto es aceptable buscar ayuda en la Biblia, en la iglesia, en la psicoterapia y en la medicina como medios que Dios puede utilizar para sanar a las personas.
  7. Reafirmamos nuestro deseo de mantener la unidad del Cuerpo de Cristo pero sin transigir en los principios bíblicos con respecto a la conducta sexual.

En Cristo

Junta Directiva de Exodus Latinoamérica

www.exoduslatinoamerica.org

Descargar Comunicado -> PDF

 
formats

El corazón de la verdad

Raíces de homosexualidad femenina

Las raíces y las causas de la homosexualidad femenina

La homosexualidad es uno de los temas más candentes y más debatidos en la sociedad de hoy. La televisión, el cine y otros medios de comunicación están tratando de convencernos de que la homosexualidad es simplemente otro estilo alternativo de vida. Más aún, la Iglesia responde con frecuencia con un silencio ensordecedor o con una condenación vitriólica de las personas que luchan con atracciones al mismo sexo.

Leer más…

 
ExodusLatino - He subido un vídeo de @YouTube (http://t.co/Y74MeiU4 - Restauración Integral - Sexual - Jornada - Ciudad de México). 239 días ago