Raíces de la homosexualidad masculina

Por: Norma Esquivel

Tanto la homosexualidad masculina como la femenina tienen varias causas. Elizabeth R. Moberly escribió su libro acerca de la identidad de género masculino. En este libro, “Homosexualidad, una nueva ética cristiana”(1983), menciona que las necesidades no suplidas de amor, dependencia e identificación con el padre del mismo sexo pueden producir incertidumbre e inseguridad, y que la persona al ser adulta tiende a llenar ese vacío a nivel inconsciente con otro hombre que le dé su apoyo y su amor.

Por otro lado, la relación del varón con su madre es su modelo para relacionarse con las demás mujeres. Si esto no se da así, porque de niño se identifica con ella en lugar de hacerlo con su padre, se va construyendo un modelaje más fuerte de identidad femenina. Cuando el padre no suple sus necesidades emocionales el niño se identifica más con su madre “copiando” más el modelo femenino que el masculino. Aquí se da una actitud defensiva, un distanciamiento de su padre, aceptando más el modelo femenino.

Sigmund Freud, afirma esto al hablar de la homosexualidad diciendo que esto se da porque existe un padre pasivo y una madre dominante. Y en el caso del hombre, al hablar del Complejo de Edipo, expresa que hay un deseo incestuoso del hijo  hacia la madre lo que le produce un temor excesivo hacia ella (prohibición natural del incesto) y ese temor se extiende hacia todas como ella, refugiándose este  entonces  en el varón. (Sansano, Ricardo, “Homosexualidad, fin de la raza humana”, pag.34, Edit. CLIE).

La Asociación de Psicoanalistas Médicos completó un estudio de nueve años sobre el problema de la homosexualidad masculina. Compararon a un grupo de 106 homosexuales masculinos con un número similar de varones no homosexuales. Entre sus descubrimientos están los siguientes datos sobre las relaciones de homosexuales masculinos y sus progenitores.

Los siguientes factores aparecieron con frecuencia significativa mayor entre las madres de homosexuales que en el grupo normal de control.

Las madres de homosexuales masculinos:

  • El homosexual masculino era más frecuentemente el favorito de la madre.
  • La madre exigía ser el centro de atención del homosexual.
  • La madre pasaba con el paciente más tiempo del promedio y no alentaba las actividades y actitudes masculinas.
  • La madre alentaba actividades y actitudes femeninas.
  • La madre solía ponerse de parte del hijo contra el marido.
  • La madre se preocupaba indebidamente en proteger al paciente contra daños físicos.
  • La preocupación de la madre en cuanto a salud o lesiones la hacía involucrarse en las actividades del paciente.
  • En la niñez, el paciente dependía demasiado del consejo y dirección de su madre.

Los siguientes hechos, estadísticas significativas en la relación entre padre e hijo del grupo de homosexuales estudiados, en comparación con el grupo de los NO HOMOSEXUALES que sirvió de control.

  • El padre mostraba favoritismo hacia otro hermano que no era el paciente.
  • El paciente era el último en la simpatía del padre y no se sentía aceptado por él.
  • El padre dedicaba muy poco tiempo al paciente y no alentaba actitudes masculinas.
  • A sabiendas, el paciente solía odiar a su padre y a la vez le temía.
  • El paciente no aceptaba a su padre y no expresaba afecto hacia él.
  • El padre tenía menos respeto por el paciente que por otros de sus hermanos varones.
  • El paciente no se ponía del lado de su padre en disputas conyugales.
  • Al paciente le costaba más entenderse con el padre que con la madre.
  • El paciente temía que, si se expresaba con firmeza, molestaría o irritaría al padre.
  • El paciente no solía sentirse respetado por su padre y no dependía mucho de él.
  • El paciente no consideraba a su padre digno de admiración.
*NARRAMORE Clyde, “Enciclopedia de problemas psicológicos, Homosexualidad, pág. 95-96 Edit. UNILIT.

El Dr. Bernardo Stamateas, sexólogo clínico y pastor, en su libro Perversiones sexuales, al hablar del origen de la conducta homosexual enfatiza las identificaciones como uno de los papeles importantes. También los mandatos o mensajes que se transmiten en forma oral o conductual de padres a hijos, nietos, en forma inconsciente muchas veces. Un ejemplo: “las mujeres son una porquería”, “todos los hombres te engañan”, “el casamiento es peligroso”, etc. Menciona también las herencias ancestrales que rehacen sobre el hijo traumas sexuales o miedos que consejeros y profesionales deben revisar y analizar a profundidad.

Los autores Philllip Hobizal y Rebeca Wade, en su libro “Recuperando lo que nos pertenece”, mencionan como pilares de mucha influencia los votos o pactos internos que el ser humano hace desde temprana edad por los efectos del medio ambiente, por relaciones o traumas. Por el temor y la inseguridad se escuchan declaraciones como “Nunca seré como él…”  Un niño refiriéndose a su padre. Esos votos internos llegan a producir actitudes que por las formas de pensamiento son los motivadores de cómo reaccionamos.

Las experiencias negativas afectarán nuestra percepción de la gente y de los eventos, incluyendo la sexualidad. Al empezar la interacción social en el desarrollo con los compañeros de la misma edad, el rechazo auto percibido por experiencias en la temprana edad, aumentado por las etiquetas y apodos al compartir con otros, llegan a reforzar sentimientos de inaceptabilidad, inseguridad. Algunos se retiran y aíslan, otros continúan con máscaras o mecanismos de defensa para tener aceptación, ocultando sus debilidades y sus verdaderos sentimientos.

Copio textualmente lo que escriben Hobizal y Wade: “La necesidad de reparar el distanciamiento de nuestro género…es nuestro intento de encontrar significado y sanidad”.

La verdadera naturaleza de la masculinidad es la de iniciar o conquistar, proteger. Si la voluntad ha sido debilitada o removida de su contexto normal, puede tomar formas distorsionadas en cómo conducirnos, llevando al joven a competir para encontrar afirmación a través de la realización sexual. Un falso sentido de identidad puede emerger y oscurecer la necesidad número uno que tenemos – estar conectados con nuestro Hacedor”.

A través de la revelación bíblica vemos como desde el Edén las personas pueden ser engañadas y que se aniden mentiras como verdades en su mente como: “no le gusto a las mujeres”, “no voy a dar la talla”, etc. Y también por la culpa se aíslen, culpen a otros y se alejen cada vez más de Dios.

Dios en su misericordia, nos trae fuera del escondite para revelarnos nuestras necesidades. Nos llama a dar cuentas de nuestras acciones para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad llenando nuestros vacíos y nos reviste de Su justicia.

El Dr. William Consiglio, quien fue homosexual, menciona la homosexualidad como una desviación del rio de la sexualidad que el Creador pone en todo ser humano. En esa corriente del rio de la sexualidad hay una salida de su curso del agua y es unión física, emocional y espiritual con el sexo opuesto. El fluir del agua no se puede detener, solo se desvía del curso normal que el Creador ha puesto que es hombre y mujer dentro del matrimonio. Al caer piedras, rocas o piedritas en ese rio hacen un desvío por la obstrucción del paso de la corriente. Algunas piedritas, dice el Dr. Consiglio, “son el resultado de relaciones no transparentes a nivel familiar, falta de comprensión, ausencia de buenas relaciones entre compañeros. Algunas de las rocas que caen en ese rio de la sexualidad son: baja autoestima, vacío de género masculino, conversaciones internas negativas, debilitamiento espiritual, ansiedad por la intimidad sexual con el sexo opuesto”. Los desvíos del comportamiento que siguen reforzando la homosexualidad deben ser disminuidos o eliminados. Si se retiran las piedritas y rocas el rio de la sexualidad tomara de nuevo el curso original por el que fue creado. Los refuerzos de la homosexualidad más comunes son: encuentros sexuales homosexuales, dependencias emocionales, masturbación, pornografía y complacencia visual o lujuria.

Cuando revisamos las Sagradas Escrituras, en Romanos capítulo uno desde el versículo 18 en adelante podemos leer que Dios pone en los corazones de todo ser humano querer buscar de Él por instinto, porque El Creador puso ese conocimiento en todos nosotros, pero ellos deciden hacerse sus propios dioses lo que trae confusión y oscuridad a su mente. Por esto Dios los deja caer en toda clase de pecado sexual, y los deja desbordarse en perversidades donde tanto las mujeres como los hombres se rebelan contra el plan natural de Dios teniendo relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. Vemos las causas en este pasaje bíblico: rechazan la verdad, aunque la conocen por instinto porque el Creador lo puso al construirnos, así que no hay excusa.

La misericordia de Dios siempre estará presente para todo aquel que lo busque, ya que con misericordia y con la verdad se corrige el pecado (Proverbios 16:6).

En el Evangelio de Juan 8:31-32 el mismo Jesús le decía a los que habían creído en Él, y permanecen en su palabra para ser discipulados, van a conocer la verdad y esa verdad los hará libres. Esta es una de las tantas promesas de libertad de cualquier pecado para todo aquel que cree.

© 2019 Norma Esquivel, Directora del Ministerio METHANOIA, COSTA RICA

metanoia.cr@gmail.com
Publicación sólo con permiso

Recursos recomendados:

https://exoduslatinoamerica.com/dejando-atras-la-homosexualidad/
https://exoduslatinoamerica.com/que-es-la-homosexualidad/