Por Mike Cleveland

David suplicó para que Dios lo lavara y lo limpiara de su pecado (Salmos 51:7). Esta limpieza del alma es lo que nosotros necesitamos también. Necesitamos experimentar una limpieza profunda, un lavamiento de regeneración (Tito 3:5), una purificación de nuestros corazones (Tito 2:14).

La razón para esto es porque la pornografía y la impureza sexual son contaminantes; ambas dejan manchas oscuras en nuestras almas, como tinta negra en un lienzo. El pecado sexual brilla y seduce, pero una vez consumido, nos deja llenos de vergüenza y culpa.

Publicado por: Soldados de Jesucristo

Soy una mexicana, y si conoces un poco la cultura de mi país; debo decirte que las madres son una figura casi santa. Siempre tienen la razón, son apasionadas, intensas, representan fortaleza, son pilares de las familias. Incluso, hay una frase que probablemente, si eres de América Latina, la has escuchado también: “No hay amor más grande que el de una madre” ¿te suena familiar?

Publicado por: Setting Captives Free

¿Por qué los cristianos caen en pecado habitual? Pecados como pornografía, impureza sexual, alcoholismo, drogadicción, glotonería, falta de perdón, chismes, amargura, entre otros. La respuesta a ambas preguntas es la misma: porque no miran a la cruz.

Como creyentes en Cristo, entendemos el mensaje del Evangelio, pero muchos de nosotros no lo hemos invitado a las partes más profundas de nuestras luchas.

Cuando iniciamos el ministerio, éramos solo un grupo de visita, que nos reuníamos para compartir nuestras luchas. Conversábamos sobre temas relevantes y apreciábamos el escuchar a cada individuo. Desafortunadamente, a veces nuestro diálogo se desviaba hacia una conversación negativa e inútil. Se hizo evidente que primero teníamos que centrar nuestra atención en Dios. Entonces, añadimos un tiempo de adoración en nuestras reuniones y se ha convertido en una parte importante de nuestro tiempo juntos.

Por Mike Cleveland

La palabra de Dios nos dice que si queremos liberarnos de la adicción de cualquier tipo, debemos venir a la cruz de Jesús y experimentar el poder del Espíritu Santo. En verdad, no hay esperanza de que ganemos la batalla contra el pecado habitual por nuestra propia cuenta. Por nosotros mismos, estamos indefensos contra la atracción del pecado habitual. Con nuestras fuerzas y ​​con las mejores intenciones, podríamos tratar de guardar las leyes de Dios, firmar promesas, hacer compromisos de cambio, etc., pero tarde o temprano surgirán dificultades, nos estresaremos o estaremos enojados, para finalmente fracasar. “El Espíritu da vida; la carne no vale para nada…” (Juan 6:63 NVI).

Consejería Bíblica 6

Respuestas bíblicas a cuestiones espirituales

“Dios sana el corazón quebrantado cuando le damos todos los pedazos”.

Él usó el dolor que experimentó June Hunt en su propia familia, para desarrollar en ella compasión por otros. Ahora entiende cómo el dolor emocional puede paralizar la vida de una persona y ha decidido hacer una diferencia positiva en la de aquellos que más lo necesitan.