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NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente representan la posición de Exodus Latinoamérica.
Mi hija de casi 18 años ha desistido recientemente y, como una forma de lidiar con su angustia mental, le sugerí que escribiera su historia. Aquí está, y espero que ayude a otros a navegar por esto…
Me odié a mí misma desde que tengo memoria. Nunca encajo.
A lo largo de mi infancia, luché a través de años de ser un paria; yo era diferente. Me gustaban algunas “cosas de chicas” y algunas “cosas de chicos”, pero por alguna razón nunca pude llevarme bien con las otras chicas. Quería, de hecho, era todo lo que quería, pero sin importar lo que intentara, por mucho que tratara de presentarme como una chica normal, eventualmente mis verdaderos colores serían expuestos. Mis amigos se daban cuenta de que era "rara" y se escapaban… hasta que comencé a conectarme con amigos varones a través de los juegos. Terraria estaba de moda, y finalmente encontré algunas personas que no pensaron que era rara por disfrutarlo. Iba a casa y jugaba con uno de mis mejores amigos, y esos fueron los últimos momentos verdaderamente felices que puedo recordar.
Por Joe Dallas
NOTA: Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor, y no necesariamente representan la posición de Exodus Latinoamérica.
La verdad divide, pero siempre es relevante, ya sea una verdad popular o una vilipendiada. Entonces, como administradores de la verdad, los cristianos seguimos siendo relevantes cuando expresamos el corazón y la mente de Dios sobre cualquier tema que el mundo esté discutiendo.
Tenemos el mandato de hacerlo, pero también el mandato de serlo, como dijo el apóstol Pablo:
“…amables con todos, aptos para enseñar, pacientes, que con mansedumbre instruyan a los que se oponen, si quizás Dios les dé arrepentimiento conforme al conocimiento de la verdad”. (2 Timoteo 2:24-25).
“Apto para enseñar” significa que somos capaces y estamos listos para abordar temas controvertidos desde una perspectiva bíblica del mundo. Cuando evitamos los temas candentes solo porque son controversiales, somos culpables de irrelevancia.
Debe haber una “Cortina Número 4”, una opción más redentora. Con ese fin, veamos otra razón por la que se requiere una posición clara de la iglesia de hoy con respecto a la controversia transgénero: el valor de los géneros binarios.
Por Eduardo Cadena

La Declaración de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su primer artículo expresa que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Cabe mencionar que todo ello parte de la Biblia, ya que en Gálatas 3:28 dice que “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús”
La Palabra de Dios y los derechos suelen converger porque ambos establecen “la dignidad inherente” de todos los miembros de la familia humana, como lo llama la Declaración Universal de Derechos Humanos, esta se refiere al valor sin precio del hombre. 1 Corintios 6:20 dice que “…han sido comprados por precio; glorifiquen, pues, a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios”