Testimonio – Bill Hernández

En mi adolecencia mi padre me dio condones a mí y a mi hermano. «Estos son para protección», dijo como al descuido. No nos hizo ninguna pregunta; no nos dio ninguna instrucción. La única educación sexual que había recibido de mi padre era verlo mirar fijamente a las mujeres y escuchar sus exageradas descripciones del cuerpo femenino.