Cuando los chicos salen del clóset

Por Beth Lueders

Todo lo que la gente ha estado diciéndome es que Dios me va a mandar al infierno”, explica Ron, un graduando de bachillerato en Orlando, Florida.  “Dicen que la Bibia dice que se supone que los hombres no deben tener relaciones con hombres, sino con mujeres, o algo así.  Yo no creo todo lo que la Biblia dice.  Entonces, ¿me iré al infierno o no?”  Una pregunta difícil.  Aun más difícil de responder cuando consideras la lucha que Ron enfrenta a los diecinueve años de edad, quien es ridiculizado por su sexualidad.  Sus compañeros se burlan de él.  Los profesores lo ignoran.  “La gente en la escuela me ofende en mi propia cara diciéndome ‘eres un m******’, y que me estoy acostando con otros chicos”, continúa Ron.  “No me importa lo que digan.  No tengo ningún amigo varón en la escuela.  Con las chicas me llevo mejor.  No me importa lo que la gente piense de mí.  Simplemente sigo mi vida”.  Pero el seguir simplemente su vida, no es fácil cuando insultos burlones de sus compañeros de clase hieren la autoestima de los estudiantes, aun cuando, como Ron, tratan de minimizar el dolor del rechazo con una actitud de “no me importa”.

Los jóvenes que tienen heridas a causa de la vejación y violencia familiar o que de alguna manera han sido embaucados por la apatía moral de nuestra sociedad, a menudo llevan su curiosidad sexual hasta el límite.  Estos chicos vulnerables se convierten en el blanco perfecto de los grupos pro-gay que están buscando jóvenes reclutas en los campos escolares.

Señales de los tiempos

En algunas escuelas el símbolo del poder homosexual, un triángulo rosa, es tan popular en las mochilas y playeras como el símbolo de la paz de los setentas.  Los profesores en toda la unión americana —como aquellos en Portland (Oregon), Grant High— asisten a sesiones de entrenamiento de sensibilidad para aprender sobre homosexualidad y bisexualidad.  En 1993, Massachusetts comunicó una ley gay-lésbica histórica que abrió el camino a programas escolares estatales sobre homosexualidad.

Es cada vez más común que parejas de gays y lesbianas se paseen acompañados mutuamente o tomados de la mano en los pasillos de la escuela.  Es un tiempo en el que miles de jóvenes norteamericanos se están agrupando para formar alianzas gay/lésbicas de jóvenes para explorar y celebrar sus identidades sexuales.

De acuerdo a un artículo publicado en Newskeek en noviembre de 1993, titulado “Tune In, Come Out” “… más estudiantes parecen estar saliendo [con respecto a su homosexualidad], y están saliendo cada vez más jóvenes.  Un clima de gran tolerancia está haciendo posible para los jóvenes explorar más abiertamente lo que ellos históricamente han mantenido en secreto”.

Donna René Hopkins, directora de programa en los ministerios New Creation en Fresco, Calif., un medio de consejería para aquellos que luchan con la homosexualidad, se reúne con jóvenes con problemas sexuales.  “La homosexualidad es probablemente el punto prominente entre nuestra juventud en toda la nación, hoy en día”, dice Donna.  “El manifestarse abiertamente se ha convertido casi en una moda”.  Donna, quien estuvo involucrada en el lesbianismo durante su adolescencia, comprende de primera mano las presiones sexuales a las que los chicos se enfrentan.

“La comunidad gay se está deleitando en lo que básicamente ya es un tiempo turbulento y confuso en la vida de un adolescente”, añade Donna.  “Muchas cosas están en flujo para los adolescentes —especialmente su sexualidad y la forma en que ésta encaja en sus vidas.  Psicológicamente hay mucha confusión, lucha y cuestionamiento el cual es absolutamente normal”.

Desafortunadamente, los profesores y consejeros liberales de las escuelas públicas añaden confusión, alentando a los adolescentes que cuestionan su sexualidad, a buscar y “ser libres” en la homosexualidad.  Aquí es donde un educador cristiano debe actuar, afirmando el género dado por Dios a los estudiantes y conduciéndolos hacia un camino a la integridad sexual sin arrojarles la condenación que estudiantes como Ron han experimentado.  Los jóvenes necesitan escuchar que Dios creó una necesidad de amor con personas del mismo sexo, no de sexo con personas del mismo sexo, y que la unión de un hombre y una mujer representa el diseño de Dios para el matrimonio.

Si sospechas que un estudiante está mostrando tendencias homosexuales o si un estudiante realmente confía en ti sobre asuntos de identidad sexual, ¿cómo puedes responder apropiadamente sin aislar más al estudiante o comprometiendo sus valores?

Examina tus actitudes y motivos

Ten en cuenta tus propios sentimientos.  Tim Rymel, director de Love in Action, un ministerio en Memphis, Tenn., que trata con la homosexualidad, recomienda que tú mismo te hagas las siguientes preguntas.  ¿Estoy seguro con mi propia sexualidad?  ¿Me siento cómodo hablando sobre incesto, masturbación, vejación, o sexo en general?  ¿Cuál es mi actitud hacia los homosexuales?  Un joven necesita un adulto confidente que esté seguro con respecto a su propia sexualidad.

Haz tu tarea.  Cuando Marjorie Paben, una maestra de salud y de arte al sur de Houston, Texas, aconsejó por primera vez a una estudiante lesbiana hace siete años, dice: “me hice de muchos libros sobre homosexualidad y leía tanto como podía”.

Reúne recursos sobre temas relacionados a la homosexualidad.  Busca en la biblioteca de tu iglesia o en una librería cristiana local libros sobre el tema, o contacta servicios de consejería cristiana o ministerios ex-gay.  Debido a que varios consejeros escolares no guían a los adolescentes hacia una sexualidad sana, es importante que formes una lista de referencia de consejeros y servicios que se basan en las Escrituras.

Date cuenta que el cambio es posible

El Dr. Irving Bieber un médico psicoanalista quien en 1952 comenzó un proyecto de nueve años estudiando la homosexualidad masculina, concluye en el libro Homosexuality:  A Psychoanalytic Study  (Homosexualidad: un Estudio Psicoanalítico) que un “cambio a la heterosexualidad es una posibilidad para todos los homosexuales que estén fuertemente motivados al cambio”.  Aunque volverse de la homosexualidad es una jornada ardua de restauración emocional y espiritual, la Palabra de Dios y el ejemplo de incontables ex-gays y ex-lesbianas prueban que vivir en una libertad heterosexual es posible.

Hay muchas piezas del rompecabezas que pueden hacer que alguien crea que él o ella es gay”, dice Jerry Price, un diseñador de revistas en Focus on the Family (Enfoque a la Familia) quien habla a jóvenes sobre sexualidad y sus propios pasos hacia la libertad del estilo de vida homosexual.  “En vez de enfocarse en el comportamiento, necesitamos considerar los profundos aspectos involucrados, tales como vejación o si un chico tiene padres de su mismo sexo.  Y nosotros debemos amar a los chicos en la posición en la que se encuentren”.

Hazte disponible para los estudiantes

Haz una Invitación a una comunicación abierta.  ¿Eres accesible para los estudiantes?  ¿Haces invitación para que haya discusiones honestas, o te cierras a la comunicación ante tópicos embarazosos?

Algunos profesores se dirigen a un grupo de estudiantes con el siguiente mensaje: “quiero que sepan que si alguna vez han pensado en el suicidio, o han sido abusados, o han luchado con homosexualidad, o han tenido problemas con drogas o alcohol, mi puerta está abierta para que hablen”.

El mencionar varios temas difíciles permite a los chicos saber que tú estás dispuesto a escuchar sin importar la situación.

Una vez que un adolescente viene a ti, asegúrate escuchar más y hablar menos.  No cuestiones inquisitivamente, sino  haz preguntas con sensibilidad: ¿te ha puesto la gente apodos?  ¿El sentirte deprimido y confundido tiene algo que ver con un problema sexual? ¿Te gustaría tener una lista de recursos sobre cómo tratar con tu identidad sexual?

Y siempre honra la confidencialidad.  La última cosa que un adolescente con problemas necesita es un mayor aislamiento y traición.  Puedes querer reafirmarle con, “gracias por confiar en mí.  Puedes estar atravezando por un momento difícil con todo esto en tu mente.  Quiero que sepas que lo que me compartas quedará entre tú y yo”.

Mientras que los chicos necesitan saber que pueden confiar en ti con respecto a sus inquietudes sexuales, aliéntalos para que hablen con sus familias.  Aun cuando muchos adolescentes que luchan con la homosexualidad vienen de hogares rotos, el apoyo de un padre o pariente amoroso puede ser precisamente lo que ellos necesiten para tomar decisiones saludables.

Ten en cuenta tus respuestas, tanto verbales como no verbales.  Un adolescente que confía en ti puede querer compatir detalles sobre sus luchas sexuales.  Espera lo inesperado y no te espantes o saltes precipitadamente a conclusiones.

Algunos chicos están leyendo tu cara cuando te están hablando”, dice Jom Watson, un profesor en la preparatoria Dr. Phillips en Orlando, Fla.  Durante los últimos tres años Jim ha aconsejado aproximadamente a una docena de estudiantes con problemas de homosexualidad y bisexualidad.  “Trato de no mostrar disgusto o ira sino aceptación hacia ellos”, dice Jim.  “Muchos profesores pueden querer brincar y decir, ‘¿de verdad?’ o ‘no, no; eso está mal’.  Yo sólo trato de escuchar sin sobresaltarme”.

Comunica aceptación hacia la persona, no una actitud de “déjame repararte”“Si condenas a los estudiantes de inmediato o te pones a predicarles”, añade Jim, “ellos inmediatamente se alejarán.  La mayoría está buscando aceptación”.

Tampoco te aterres si el jóven expresa sentimientos sexuales hacia ti.  La intimidad emocional y el sexo a menudo son mensajes confusos en la mente de un adolescente.  En realidad, el estudiante puede simplemente desear la afirmación y atención de la cual puede estar careciendo en casa.

Afirma al individuo

Asegúrate de ver a los adolescentes como toda una persona, no sólo alguien que está actuando sexualmente.  Alienta a cada estudiante en su masculinidad o su femineidad.  Cuando los compañeros apodan a un joven afeminado como “maricón” o a una joven de constitución atlética como “marimacho”, esto sólo estropea la imagen propia y a menudo empuja a un individuo hacia la homosexualidad.  Tú puedes ayudar a deshacer el daño con tus palabras y demostraciones de amor —una sonrisa, una mano en el hombre, una validación de sentimientos.

Cuando Donna René Hopkins de ministerios New Creation enseñó en la escuela secundaria  durante dos años, ella afirmó a varios chicos heridos en su singularidad.  “Pasaba tiempo con estos chicos en el receso y les llamaba por su nombre”, comparte Donna.  “También caminaba a sus escritorios para reconocerlos y preguntarles cómo estaban”.

No necesitas ser un terapista profesional para ayudar a adolescentes a lidiar con problemas de homosexualidad.  Algunas veces tu ministerio para con adolescentes puede ser únicamente escuchando u orando por ellos.  Puedes sentirte inadecuado a veces, pero a menudo el señalar a los jóvenes hacia una integridad sexual sólo requiere un corazón dispuesto y alguien que esté allí.  ¿Quién sabe?  Un joven como Ron puede estar esperando que le hables sobre el diseño de Dios para amor e intimidad y para que le digas lo que la Biblia realmente dice.


Beth Lueders es propietaria y directora de MacBeth Communications, una firma editorial en Colorado Springs.  Ha escrito numerosas publicaciones incluyendo Aspire, Clarity, Dicipleship Journal, y Virtue.